jueves, 14 de mayo de 2026

El centenario de Rafael Azcona


En la primavera de 2005, cuando estaba preparando la edición crítica de El pisito para la editorial Cátedra, recuerdo que me llamó Rafael Azcona (1926-2008), a quien había mandado el borrador de la introducción. Solo corrigió el dato sobre sus estudios, pues me explicó que nunca pudo terminar el bachiller. Rafael fue una de las personas más cultas que he conocido, pero su cultura rivalizaba con su honestidad y no quería atribuirse títulos que quedaron fuera de sus posibilidades en Logroño.

La otra preocupación cuando me llamó era que el texto de la novela adaptada al cine por Marco Ferreri no fuera el de la edición original, sino el revisado muchos años después, cuando Rafael Azcona emprendió la tarea de reescribir toda su obra literaria. Le aseguré que así sería y solo entonces descansó, pues pensaba que el lector de una colección como Letras Hispánicas, de Cátedra, debía disponer de un texto ajeno a las deficiencias de lo escrito deprisa pocos años después de su llegada a Madrid en 1951.

Aquella edición formó parte de la dedicación prestada al amigo que más he admirado desde que en 1999 tuve la oportunidad de conocerle para que su trayectoria apareciera en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, de la que yo era director adjunto por entonces. A partir de esa fecha intercambiamos correos electrónicos, siempre firmados por R., llamadas telefónicas y hasta encuentros inolvidables en Madrid y Murcia. Siempre en torno a una mesa, bien servidos y disfrutando de una conversación en la que procuraba callar para aprender más.

A partir de entonces, le dediqué varios artículos en revistas académicas. Poco después de su fallecimiento los recopilé en un volumen, La obra literaria de Rafael Azcona (Universidad de Alicante, 2008), del que me siento orgulloso porque fue el tributo a la memoria de un amigo. Algo similar sucedió cinco años después con Espíritu de mambo (2013), dedicado a la memoria del actor Pepe Rubianes (1947-2009).

Ambos amigos me dieron la oportunidad de disfrutar de lo que más agradezco: el humor. También me aportaron otras muestras de su amistad, pero sus obras estaban repletas de un humor, con notables diferencias en ambos casos, que trasladaban al plano personal. Hablar con ellos era como estar en la pantalla de una película con guion de Rafael Azcona o en el escenario donde Pepe Rubianes interpretó sus inolvidables monólogos.

Ahora, con motivo del centenario de Rafael Azcona y por invitación de Luis Alberto Cabezón, he vuelto a trabajar sobre la obra literaria del guionista para publicar un artículo en un monográfico de la revista Berceo.

La novela seleccionada es Los ilusos, que apareció en 1958 con unas excelentes ilustraciones de Antonio Mingote y Rafael Azcona reescribió durante su enfermedad terminal. La nueva versión se la mandó al editor justo una semana antes de fallecer. Esta circunstancia, la voluntad de trabajar para legar una obra cuando el autor sabía que su final estaba cerca por culpa del cáncer, me llamó la atención y hasta me parece digna de un novelista tan profesional como ejemplo de ética en su escritura.

Los ilusos fue escrita en apenas dos meses para una colección de humor que dirigía Fernando Baeza, uno de los mejores amigos de Rafael Azcona. Así, deprisa por imperativos económicos, debió trabajar quien pronto se decantó por el cine. Aquellas novelas de sus inicios quedaron olvidadas, pero gracias a distintas iniciativas editoriales el riojano tuvo la oportunidad de reescribirlas para que su legado literario gozara de una dignidad denegada por las circunstancias de una España que en algunos ámbitos todavía parecía la retratada por Cela en La colmena.

La voluntad de trabajo de Rafael Azcona, por respeto a sus lectores y amigos, merece un recuerdo y un análisis, que será mi modesta contribución al centenario del mejor guionista de la historia del cine español y, sobre todo, un hombre honesto, humilde y siempre dispuesto a participar en una tertulia donde sus palabras resultaban sabias.

Pdta. En la entrada del pasado 30 de julio anunciaba que el blog había llegado a las 200.000 visualizaciones. Ayer, 17 de mayo, llegó a las 300.000 con un notable incremento a lo largo de estos últimos meses.

 

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