jueves, 15 de enero de 2026

La censura teatral durante el franquismo


 

Hace un año el consejo de redacción de la revista Don Galán, publicada por el Centro de Documentación de las Artes Escénicas y la Música (CDAEM), del Ministerio de Cultura, nos encargó a Berta Muñoz y a mí la preparación de un monográfico sobre la censura teatral franquista. El objetivo del mismo era sumarse al programa de publicaciones y eventos con motivo de la celebración de los cincuenta años en libertad (1975-2025).

El monográfico ha contado con la colaboración de varios colegas de distintas universidades que han abordado temas relacionados con la práctica censora durante el período franquista. Dada la amplia bibliografía publicada al respecto, hemos procurado dirigir la mirada hacia aspectos poco investigados, como es, por ejemplo, su presencia en la trayectoria de autores con un notable éxito popular o en géneros igualmente mayoritarios como el de la revista teatral. El conjunto de artículos supone una puesta al día de la bibliografía sobre la censura y, sobre todo, nos recuerda la importancia de la misma en una dictadura que desde el principio limitó al máximo la libertad de expresión para procurar su supervivencia en un clima de represión.

Mi contribución desborda el marco cronológico del régimen franquista y se adentra en la Transición, donde tantas prácticas censoras persistieron de acuerdo con lo tratado en mi libro Ofendidos y censores (2022). Incluso llego a la primavera y el verano de 2023, cuando la aparición de nuevos agentes políticos en numerosas instituciones locales o autonómicas propició un significativo número de censuras en el marco de las artes escénicas.




La censura durante el franquismo gozaba de un amplio y sólido respaldo legal, aparte de contar con organismos públicos para ejercerla. La obviedad es conocida por cualquier historiador. No obstante, esa misma censura también fue la expresión de una mentalidad intolerante incapaz de aceptar la divergencia o la controversia. Una vez consagrada la libertad de expresión por la Constitución, habría sido ilusorio pensar en la inmediata desaparición de quienes durante décadas personificaron esa mentalidad, que en el mejor de los casos procuró adaptarse al nuevo marco legal.

Ahora mismo, los actos propios de la censura todavía permanecen en un goteo lamentable, pero nunca son reconocidos como tales por parte de quienes los llevan a cabo. Los censores, no lo olvidemos, jamás reconocieron serlo, ni siquiera durante el franquismo. Las coartadas y los eufemismos para justificar o definir su actuación han sido desvelados por los historiadores. Actualmente, por imperativo de los tiempos, suelen mostrar recursos más sofisticados, pero una observación detenida permite saber que en el fondo aparece una misma mentalidad intolerante con voluntad de erradicar los discursos del otro.

El objetivo del monográfico publicado por el CDAEM ha sido investigar lo sucedido durante el período franquista. Al igual que en tantas otras ocasiones, la historia también tiene una lectura vinculada al presente. La voluntad de quienes hemos colaborado participa del deseo de afianzar la libertad de expresión contra cualquier tipo de censura (económica, administrativa, política, empresarial, jurídica…). El teatro, y las artes escénicas en general, necesitan de esa libertad para crear con la tranquilidad de poder establecer un diálogo libre con el público, aquel que a menudo fue imposible durante el franquismo.

El monográfico está listo desde finales del pasado mes de diciembre y en fechas próximas será presentado en Madrid, al tiempo que puesto al libre acceso de cualquier interesado. En la medida de nuestras posibilidades y a través de esta misma entrada, procuraremos dar los necesarios enlaces para saber de la presentación del número 14 de Don Galán y el acceso a sus contenidos.

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