Carlos Hernández de
Miguel, periodista y escritor, acaba de fallecer a los 56 años víctima de una
enfermedad. La noticia ha saltado a los medios de comunicación y a las redes
sociales, donde los testimonios de condolencia abundan porque el especialista en
temas relacionados con la memoria democrática ha dejado el recuerdo de una
persona buena, amable y solidaria.
De la faceta periodística
de Carlos Hernández, incluso como corresponsal de guerra en varios conflictos,
poco puedo añadir a lo publicado cuando tantos compañeros le recuerdan. Mi
relación con el fallecido se remonta a los tiempos en que escribió los primeros
trabajos sobre los campos de concentración de Franco, que desembocarían en un
imprescindible libro acerca de esta desconocida manifestación de la represión
franquista editado en 2019.
Lo leí con la sorpresa de
quien desconoce por completo un tema, a pesar de que esos campos fueron
numerosos y constituyeron un eslabón fundamental del sistema represivo durante
la Victoria. Carlos Hernández afrontó la tarea con enormes dificultades para
romper el silencio mantenido sobre unos campos repartidos por toda la geografía
nacional y en muchos aspectos similares a los del régimen nazi.
El franquismo ocultó esta
trágica realidad con una eficacia verdaderamente notable y hasta consiguió que
se dudara acerca de su existencia. La incansable labor de Carlos Hernández, que
también trabajó sobre la presencia de españoles en Mauthasen, desveló las
verdaderas dimensiones de esta represión padecida por decenas de miles de
derrotados.
Desde entonces, y al
estudiar los sumarios de los consejos de guerra de periodistas y escritores,
fui encontrando referencias a los campos de concentración por los que pasaron
algunos de los procesados. Siempre le informaba de lo localizado y, a menudo, le
pregunté por nuevos datos para completar la trayectoria de las víctimas cuyo
deambular de cárcel en cárcel también pasaba por algún campo de concentración.
Carlos Hernández siempre
me contestó y ayudó, al igual que tantos compañeros a los que consulto para
escribir mis trabajos. Ahora, por desgracia, solo me cabe lamentar su temprana
muerte y manifestar el dolor por una pérdida igualmente sentida por tantos
colegas del periodismo y la investigación histórica.
El trabajo de Carlos
Hernández supone un eslabón de una cadena donde tantos otros colaboramos para
desvelar la represión franquista durante la Victoria. La memoria de su
afabilidad y solidaridad nos acompañará y, al mismo tiempo, será un estímulo
para completar un trabajo siempre realizado con enormes dificultades. Nunca
asustaron o desanimaron al fallecido. El mejor homenaje será continuar la labor
emprendida con la misma generosidad ante las peticiones de ayuda de otros
investigadores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario