Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Esquembre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Esquembre. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de septiembre de 2026

España partida en dos


 

La divulgación del conocimiento histórico, más allá de las aulas y los círculos de especialistas, supone un reto pocas veces afrontado desde el ámbito académico. Las coartadas para eludirlo son numerosas y algunas responden a unas circunstancias objetivas. Las posibilidades de contar con la colaboración de los medios de comunicación escasean, los historiadores no solemos disponer de habilidades comunicativas para aparecer en esos medios, la necesidad de sintetizar al máximo el mensaje representa un sacrificio cuando la investigación ha precisado de años de trabajo… y, últimamente, la exposición pública como historiador supone un riesgo en el caso de compartir unos planteamientos progresistas, por moderados que sean y aunque acaben expresados con el máximo respeto.

Hoy mismo, cuando en la prensa local ha aparecido la noticia de la publicación de mi último libro, La colmena, he encontrado un comentario de quienes están de guardia todo el día para descalificar cualquier novedad protagonizada por alguien ajeno a los ultras: «Vivir del pasado parece muy rentable». Si a un historiador se le acusa de vivir del pasado, de ocuparse de lo sucedido en otras épocas, es probable que a los médicos se les reproche curar a los enfermos. El comentario es absurdo, pero otros más agresivos que proliferan en las redes sociales pueden desanimar a quienes emprendan el reto de comparecer públicamente para exponer sus trabajos y procurar su divulgación.

Julián Casanova es un ejemplo sobresaliente en esta tarea compleja y ahora peligrosa por los insultos recibidos en un país donde cualquiera sienta cátedra en materia de Historia. Desde hace años la realiza con éxito en distintos medios de comunicación, que reclaman su colaboración cuando los demás compañeros permanecemos recluidos en los despachos. Solo cabe, por lo tanto, el agradecimiento por una labor imprescindible, poco reconocida académicamente y urgente a causa de un revisionismo que pretende cuestionar el conocimiento histórico.

El catedrático recientemente jubilado publicó en 2013 un libro que ahora anda por la decimoctava edición, España partida en dos. Breve historia de la guerra civil española, cuya lectura ayuda a comprender lo sucedido en aquellas trágicas fechas. Con rigor divulgativo y claridad, Julián Casanova expone lo fundamental para compartir certezas derivadas del trabajo investigador y desmentir viejos mitos acerca de una guerra tantas veces instrumentalizada en el debate político.

En la línea de algunos recordados hispanistas británicos, que tan fundamentales fueron para la inicial divulgación de este período histórico, Julián Casanova asumió con éxito el reto y ahora lo prorroga con una nueva publicación gracias al guion de Miguel Casanova y los dibujos de Carlos Esquembre. El resultado es un excelente cómic publicado el pasado mes de marzo y que ya cuenta con una tercera edición: España partida en dos (Barcelona, Crítica, 2026).

Hasta ahora, cada vez que recomendaba al alumnado la lectura del libro publicado en 2013 para la comprensión del período histórico recreado en varias obras teatrales, tenía la convicción de que pocos lo iban a leer porque asistimos a una progresiva desertificación de las bibliotecas universitarias. Las conclusiones del informe PISA también se podrían extender a los estudios superiores con similares o peores resultados que los obtenidos en el más reciente.

Gracias al citado cómic, a la utilización de un lenguaje gráfico capaz de potenciar la síntesis informativa ofrecida a partir del libro publicado en 2013, desde este curso tendré una mejor respuesta cuando haga la recomendación bibliográfica para conocer lo fundamental de aquella guerra. Tal vez perdamos algo de la riqueza informativa ofrecida en el texto original, pero habremos ganado en una tarea divulgativa convertida en un reto urgente.

El cómic se suma a una larguísima serie de recursos para el conocimiento de la historia de nuestro siglo XX. Mucho se ha trabajado en este sentido, aunque lo pendiente también sea considerable. Las críticas a los investigadores por estas carencias son lógicas, pero -si prescindimos del pensamiento políticamente correcto- habrá que repartir las responsabilidades e incluir al alumnado, a esa juventud que merece nuestro apoyo, aunque sin el olvido de la crítica por su pasividad o despreocupación en determinadas materias. Y las familias, claro está, donde se educan esos jóvenes cada vez más alejados de la lectura al igual que sus padres. También algunos medios de comunicación, con su cinismo al lamentar unos resultados que ellos propician con su actuación.

En definitiva, demos la bienvenida a esta nueva aportación de la labor divulgativa de Julián Casanova, intentemos seguir esa senda en la medida de nuestras posibilidades y, sobre todo, pensemos que, a la hora de buscar culpables de la incultura histórica, los primeros son aquellos que ni siquiera manifiestan curiosidad ante cualquier muestra de conocimiento.

A continuación, os dejo el enlace de una presentación del cómic con la presencia de los tres autores: