jueves, 2 de julio de 2026

Antonio de Hoyos y Vinent y la FAI


 Antonio de Hoyos y Vinent. Procedencia de la foto: luisantoniodevillena.es

Los literatos escriben sobre sus colegas y la propia literatura. La actividad es tan habitual como interesante para quienes en la universidad nos dedicamos a los estudios literarios. Siempre que contemos con el testimonio o la valoración crítica de un escritor, debemos tener en cuenta lo escrito e incorporarlo a la bibliografía consultada.

El problema, a veces, es el cuestionable rigor de esos textos. Al igual que ocurre en el ámbito universitario, encontramos algunos testimonios o comentarios donde parece no haber límites entre lo imaginado y lo analizado con el apoyo de alguna prueba. Las consecuencias suelen ser menores, pero en otras ocasiones esa imaginación no sujeta a la metodología académica contribuye a desvirtuar la imagen de la obra o el escritor objeto del comentario.

Luis Antonio de Villena merece todos mis respetos y he leído con interés algunos de sus trabajos sobre la literatura española del primer tercio del siglo XX. Sin embargo, al igual que otros colegas, muestra una relativa predisposición a ser imaginativo a la hora de perfilar los retratos de los escritores incorporados a sus libros como protagonistas de aquel mundo literario.

Un ejemplo es Antonio de Hoyos y Vinent, de cuya suerte procesal hasta su fallecimiento me ocupo en La colmena (2026, pp. 237-252). Al leer el capítulo que Luis Antonio de Villena le dedicó en Corsarios de guante amarillo. Sobre el dandismo (Madrid, Valdemar, 2003, pp. 117-126) encuentro una referencia sorprendente.

Según el especialista en el dandismo, «alguien» vio a Antonio de Hoyos y Vinent con «la insignia de la FAI prendida a una tenue de perfecto y atildado sportmen» (pp. 124-5). Luis Antonio de Villena podría haber citado la procedencia del testimonio para su verificación. No lo hace y el argumento de autoridad lo remite a «alguien» dando a entender que Antonio de Hoyos y Vinent exhibía una vinculación con la FAI.

La lectura de los numerosos artículos publicados por el dandi durante la Guerra Civil contradice esa supuesta vinculación con los más extremistas del movimiento anarquista. Lo declarado durante el consejo de guerra aleja todavía más cualquier sospecha en este sentido y hasta nos muestra una imagen distinta de la recreada por el especialista en los dandis.

Los artículos recopilados en el citado libro de Luis Antonio de Villena fueron escritos hace más de veinte años. No podían, por lo tanto, incluir lo publicado mucho después. El problema es que ese «alguien» probablemente solo estuvo pendiente de la ficción para crear una imagen a conveniencia de un «incendiario» Antonio de Hoyos y Vinent, que de por sí era un sujeto digno de una recreación literaria por sus singularidades biográficas.

Las tuvo, y en abundancia, pero en las mismas no me consta que figurara una vinculación con la FAI a tenor de la documentación procesal y, lo que es más decisivo en este sentido, a la vista de lo publicado en la prensa durante la Guerra Civil. Conviene, por lo tanto, ser prudentes en la caracterización de un sujeto histórico, aunque la realidad documentada nos estropee un relato a conveniencia como los propios de la ficción literaria.