sábado, 7 de marzo de 2026

Dos publicaciones para compartir y conversar


 

La brevedad, si es una opción voluntaria acompañada de la claridad, supone un desafío capaz de alentar una escritura quintaesenciada. La agradecemos. Sobre todo, tras comprobar diariamente que el ruido apenas deja escuchar las voces de acuerdo con las enseñanzas machadianas.

Estos días he tenido la oportunidad de leer dos folletos de unos buenos amigos, José Ramón Giner y Justo Serna. El primero ha publicado La vida interior. Cuadernos, 2006-2011 (Salamanca, Kadmos, 2025) y el de mi colega valenciano responde al título de Qué es la historia (Madrid, Silex, 2025).

Los objetivos de ambos folletos son dispares. Quien fuera director del Servicio de Publicaciones de la UA escribe un diario repleto de jugosas reflexiones al calor de algunas fechas de los cinco años del título. Justo Serna sintetiza en apenas sesenta páginas décadas de reflexión sobre su tarea como historiador.

José Ramón Giner fija en breves párrafos experiencias dignas de un comentario o una reflexión siempre capaces de transcenderlas. El catedrático aporta un conjunto de ideas medulares para comprender la práctica histórica. Nada parece asemejarles. Sin embargo, ambos coinciden en el acierto a la hora de buscar una escritura capaz de dialogar con el lector.

Las anotaciones de La vida interior requieren una lectura con las dosis adecuadas y preferentemente poco antes de terminar la jornada. Así, hartos de perder el tiempo con tanta banalidad de una sociedad hiperconectada e incapaz de detenerse a observar, nos llevamos a la cama algo sustancial, aunque a veces tenga una apariencia anecdótica. La calidad del estilo ayuda a conseguir este objetivo.

El folleto de Justo Serna demuestra que lo fundamental de un saber compartido cabe en unas pocas páginas. Bien leídas y espaciadas, sus argumentos invitan a la reflexión ulterior. También al subrayado de algunas frases como un sucedáneo de la conversación, que acabamos iniciando con el autor para mejorar nuestra comprensión de la Historia.

Ambos folletos responden a un espíritu ponderado, respetan el debido escepticismo de lo ensayístico y no aspiran a tener la última palabra. Al contrario, suponen una invitación constante a que completemos lo escrito con nuestras propias reflexiones, a que dialoguemos en una conversación al margen de los habituales ruidos y, por lo tanto, provechosa sin menoscabo del placer gratuito de charlar.

La observación al modo azoriniano enriquecida por la reflexión de una «vida interior» y el deseo de compartir lo más sustancial de una tarea profesional de años, sin necesidad de acumular páginas de aparente erudición, son motivos de agradecimiento y de lectura tan gozosa como provechosa. La he culminado con notas manuscritas a la espera de que, en un folleto o vete a saber dónde, pueda seguir esa conversación y aplicar lo aprendido gracias a dos amigos amantes de la palabra pausada, ponderada y justa. También en la extensión de lo breve por voluntad propia.

Pdta. La discreción de José Ramón Giner impide que disponga de una foto suya para completar esta entrada. Baste con el enlace a sus artículos publicados en El País:

https://elpais.com/autor/jose-ramon-giner/

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