Anales de Literatura Española acaba de publicar su número 44, un monográfico sobre las relaciones entre el exilio republicano de 1939 y el interior realizado en colaboración con el grupo de investigación GEXEL, de la UAB, bajo la dirección de mi colega José Ramón López García:
El trabajo de este monográfico se inició hace unos tres años y, al verlo culminado con novedades tecnológicas como una edición en formato XML para facilitar su difusión, tengo la satisfacción de haber saldado una deuda. Hasta ahora apenas había escrito sobre los exiliados republicanos de 1939, salvo el libro dedicado en 1995 a uno de ellos: Eduardo Ugarte, que acabó en Méjico como tantos intelectuales y creadores de aquella diáspora. También tengo un par de trabajos acerca del teatro de Max Aub, pero era consciente de mi escasa dedicación a la obra de estos exiliados. De ahí que por primera vez desde que soy director de la revista propusiera la realización de un monográfico, que tras la aprobación del consejo de redacción ha salido adelante gracias al trabajo de un grupo de investigación tan prestigioso como es el GEXEL
Las deudas saldadas nos tranquilizan cuando somos conscientes de estar en las últimas etapas del camino. En 2011, recién publicado Hojas volanderas, tuve la ocasión de conocer a Carlos Vega Vicente (1937-2025), catedrático emérito de la Universidad Politécnica de Madrid. Mi colega era hijo de Etelvino Vega Martínez, fusilado en Alicante en 1939, y de la traductora Isabel Vicente. Junto con su madre partió hacia la URSS y allí encontraron al periodista José Luis Salado. La relación entre este último e Isabel se deshizo con el paso del tiempo, pero Carlos siguió junto con quien protagonizó uno de los capítulos de mi citado libro.
Gracias a su testimonio, tuve una información de primera mano y, cuando el 27 de noviembre de 2011 vino para asistir a un acto en homenaje a su padre y otros republicanos fusilados en Alicante, tuvo palabras de agradecimiento por haber sacado del olvido a José Luis Salado. Carlos regresó a España en 1978 y ahora, cuando he ayudado a los responsables de CEDRO para localizarle, me he enterado de su reciente fallecimiento. Solo me resta decirle un emocionado adiós y comprometerme a que José Luis Salado e Isabel Vicente no queden en el olvido, al igual que tantos «niños de Rusia» como el propio Carlos.
Antonio Gallego Carretero
Al mismo tiempo, ayer la UA hizo pública la donación del archivo familiar del periodista fusilado Antonio Gallego Carretero, a quien dediqué una entrada en este blog el pasado 14 de diciembre. Esta actuación ha sido posible gracias a su nieto José Miguel, que recogió el testigo de su padre para recordar al familiar trágicamente desaparecido. Anoche, cuando le comuniqué lo publicado por la UA y la prensa local, me mandó un email que terminaba así: «Gracias por ser 'la voz en el relato de la Historia' y ayudarme a encontrar la paz y el sosiego que tanto deseaba».
Gracias a él y tantos otros descendientes de los periodistas y escritores represaliados, que con sus palabras me ayudan a proseguir en la tarea de investigación. La deuda ya es enorme y, preocupado por saldarla de forma completa, me he puesto en contacto con la Unidad de Derechos Humanos y Memoria Democrática de la Fiscalía General del Estado. La primera actuación fruto de esta relación tendrá lugar el próximo 16 de marzo en la Universidad de Alicante. Seguiremos informando.






