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sábado, 29 de marzo de 2025

Nuevas muestras de solidaridad


 Imagen de mi entrevista con Ximo Puig

La solidaridad reconforta. Por fortuna, hasta el presente la he mostrado con infinidad de víctimas y en buena medida mi trabajo durante estos últimos años es, además de un deber de memoria, un ejercicio de solidaridad con los escritores, periodistas y dibujantes represaliados por ejercer el derecho a la libertad de expresión.

Ahora, a raíz de hacer público un acoso de seis años y compartir una sentencia pendiente de aclaración, esa solidaridad la he recibido hasta el punto de emocionarme.  El apoyo de mi familia ya se mostró cuando me acompañó con motivo de la declaración en el juzgado. He superado varias oposiciones, pero un interrogatorio de tres horas en sede judicial, con una escenografía que me recordaba las imágenes de delincuentes declarando, es duro para quien solo ha hecho su trabajo como catedrático y, por el mismo, ha recibido el máximo reconocimiento académico.

El alumnado también me ha mostrado su solidaridad. Cada año, al principio del curso, explico la situación en que me encuentro para que nadie tema tener a un energúmeno como profesor tras ver la web de mi demandante. Al margen del temario, mis clases son una defensa de la libertad de expresión y la tolerancia para establecer un clima de diálogo que, de cara al futuro profesional del alumnado, supone la principal enseñanza que les puedo transmitir. La respuesta es excelente y, ahora más que nunca, siento el respeto y la solidaridad de mi alumnado.

Mis colegas ya lo han manifestado, incluso de manera oficial, en reiteradas ocasiones, pero durante estos días he recibido comunicados, mensajes, abrazos, sonrisas y muestras de apoyo que me abruman. La propia rectora, ante el Consejo de Gobierno de la UA, me manifestó su solidaridad. La agradezco porque resume el sentir de la comunidad universitaria, que es incompatible, por los propios estatutos de la universidad, con quienes rehúyen el debate y judicializan la historia a la búsqueda de una condena para quien manifiesta ideas contrarias o distintas.

También desde el ámbito político los apoyos han sido significativos. Todos son motivo de agradecimiento y, por resumirlos en un solo texto, copio a continuación el publicado en El País (28-III-2025). Su autor es Ximo Puig, ex president de la GV y actual embajador de España en la OCDE:

«Miguel Hernández. A Miguel lo dejaron morir en la cárcel de Alicante, que es como decir que lo mataron. Era el año 42, tal día como este viernes. Desde su muerte solo ha habido un culpable, y es kafkiano lo que hemos conocido: se condena al prestigioso profesor de Literatura de la Universidad de Alicante Juan Antonio Ríos Carratalá por ser leal con su compromiso científico y escribir en un libro el nombre de una de las personas que formaron parte del tribunal que sentenció al poeta de Orihuela y valorar su actuación.

Hablo con él, cara a cara. Es un hombre tranquilo, fuerte, sereno. Compartimos perplejidad. Es peligroso, como una garra suave detrás de la ventana, que el miedo pueda atenazar a los escritores, investigadores y profesores que buscan llenar los viejos silencios con la justicia poética. Sería letal que el miedo secuestrara a la ciudadanía de un Estado democrático y de Derecho.

El del 1942 era un Estado con unos órganos judiciales ilegales e ilegítimos. Aquella farsa franquista sentenció a Miguel. Hoy, al modo kafkiano de El Proceso, sentencian a un profesor por dar luz a la memoria. Incomprensible. Quizás sólo nos quede esperar, como el poeta, que nos dejen la esperanza».


Imagen de mi entrevista con Nieves Concostrina

Los apoyos y las muestras de solidaridad también han venido desde el ámbito de los medios de comunicación, donde la sentencia ha producido la perplejidad de la que escribe Ximo Puig. Ayer hablé con Nieves Concostrina, la popular periodista de la SER. Aparte de manifestar públicamente su solidaridad, acordamos colaborar en la tan necesaria tarea de divulgar la historia contra la acción de quienes pretenden el olvido o la erradicación de la memoria democrática.

Y así podría ir sumando nuevos ejemplos de una reacción solidaria que me abruma. Solo deseo dar las gracias a todos con la confianza de que, aunque harto de sufrir un acoso de seis años, seguiré adelante y mañana, frente a la tumba de Miguel Hernández, pensaré que la memoria de aquellos represaliados merece el esfuerzo de aguantar la difamación constante de una persona.

Pd.: Con fecha del 3 de septiembre de 2025, la junta directiva de la Asociación de Historiadores de la Comunicación ha publicado en su web el siguiente comunicado, que también ha sido remitido a todos los asociados:




La Junta de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante, en su reunión del 10 de abril de 2025, acordó por unanimidad respaldar el escrito presentado por el área de Historia Contemporánea y mostrar su solidaridad conmigo ante la condena del juzgado gaditano:

domingo, 23 de marzo de 2025

Un nuevo libro: Perder la guerra y la historia


El pasado 19 de marzo fue publicada la segunda entrega, Perder la guerra y la historia, de la trilogía dedicada a los consejos de guerra de periodistas y escritores durante el período 1939-1945. Los ejemplares quedarán a la venta el 7 de abril. Dado el interés despertado entre los historiadores y periodistas, durante ese mes y en mayo haré varias presentaciones. La promoción se ajustará a la modestia habitual en un libro universitario, pero espero que permita agotar la tirada, como está a punto de suceder con la primera entrega de la trilogía: Las armas contra las letras. No obstante, en 2028 los textos de los tres libros acabarán en una web de acceso libre dedicada a la represión sufrida por los periodistas y escritores durante la posguerra.


Mientras tanto, ya he terminado de redactar el tercer volumen de la trilogía, que responderá al título de La colmena en recuerdo de la imprescindible novela de Camilo J. Cela. Ahora queda pendiente una lenta tarea para repasar el texto, completar la documentación con nuevas consultas en los archivos y, posteriormente, conseguir los informes favorables que permitan la publicación de esta investigación universitaria cuyo índice es el siguiente:

-       El sumario de Martín Marco, poeta ultraísta

-       El himno republicano de los hermanos Anaya Ruiz

-       La singular trayectoria de Eduardo Bort-Vela

-       El destino de los Vivero

-       La denuncia de un perdedor

-       La «labor mecánica» de Antonio Nicas

-       El «comité rojo» de ABC

-       Los sumarios de tres censores de prensa

-       Elías Palma, el escritor desconocido

-       Las condenas de Ángel M.ª de Lera y Juan A. Gaya Nuño

-       De Hollywood al juzgado: Baltasar Fernández Cue

-       Un «periodista liberal»: Carlos Pérez Merino

-       Un «dibujante retocador» de Heraldo de Madrid

-       Los «cachetes» nunca perdonados de Pedro Luis de Gálvez

-       Alejandro Gaos, poeta y catedrático

-       El destino trágico de un dandi: Antonio de Hoyos y Vinent

-       Un poeta «con el puño en alto»: Jesús Menchén Manzanares

-       La trayectoria del alférez Baena Tocón

-       Bibliografía

Hace una década comencé mis trabajos sobre este episodio de la represión franquista. Ahora, una vez redactados unos mil quinientos folios, empiezo a ver el final de una investigación que esta misma semana ha tenido dos nuevos frutos: la participación en el volumen Ángeles y demonios, editado por la SGAE, y una conferencia sobre los consejos de guerra de periodistas y escritores impartida en un curso celebrado en el Instituto Fernando el Católico con la organización de dos compañeros de la Universidad de Zaragoza, Sergio Calvo y Ana Asión.






La conferencia la impartí por videollamada porque estos días me toca trabajar junto con mi abogado en el recurso que vamos a presentar a la sentencia dictada por un juzgado de Cádiz. La defensa de la libertad de expresión, investigación y cátedra merece que se haga un buen trabajo, tanto desde el punto de vista jurídico como histórico. Afortunadamente cuento con juristas e historiadores que no solo me animan en esta tarea, sino que también me están ayudando.




Por último, el pasado día 20 tuve la oportunidad de entrevistarme en la Universidad de Alicante con Ximo Puig, ex president de la Generalitat Valenciana y actual embajador de España en la OCDE. El encuentro permitió intercambiar información sobre temas de interés común como las obras de Rafael Altamira y Miguel Hernández e, interesado por la reciente sentencia, Ximo Puig me transmitió su solidaridad y preocupación. De hecho, este próximo otoño participaré en una sesión organizada por el Parlamento Europeo para hablar del poeta y exponer los problemas que padezco como historiador por haber investigado su consejo de guerra.

Durante estos días he recibido unos quinientos mensajes de solidaridad de los colegas universitarios. La preocupación es evidente, pero también la voluntad de seguir trabajando en el conocimiento de la historia. Así lo haremos con las publicaciones arriba referidas y otras iniciativas en marcha, siempre que la salud nos acompañe.