La poesía también
requiere recitadores y, durante la Guerra Civil, son numerosas las referencias a
recitales poéticos en el marco de actividades propagandísticas o culturales, a
menudo en los propios frentes de batalla. La imagen de Miguel Hernández
recitando a los soldados sintetiza como ninguna otra esa participación de la
poesía en los recursos utilizados para animar o concienciar a las tropas
republicanas.
Entre estos recitadores
que con su paso por los frentes hicieron un acto de militancia, se encuentra el
cántabro Pío Fernández Muriedas (1903-1992), que llegó a ser conocido por
entonces como «el recitador proletario». Lo fue desde la revolución asturiana,
que le llevó la cárcel por primera vez, y siguió con esta actividad durante
toda la guerra, hasta que salió por la frontera catalana con destino a Francia.
Al no tener delitos de
sangre, Pío Fernández Muriedas regresó a España voluntariamente, pero estaba
reclamado por los juzgados militares de Santander y Oviedo. Le condujeron
esposado al de la capital asturiana por ser allí donde vivía al comenzar la
guerra y un tribunal militar le condenó tras la instrucción del sumarísimo de
urgencia, mientras que su hermano, el periodista José Fernández Muriedas, desapareció
cuando las tropas del general Franco entraron en Barcelona.
Aunque «el recitador
proletario» pudo salir en libertad condicional relativamente pronto (BOE, n.º
211 de 30-VII-1941, p. 5737), su futuro de «trotamundos de la poesía» (Benito
Madariaga de la Campa) resultó problemático a partir de ese momento. El
cántabro nunca dejó de ser un vencido, con todo el lastre que esta
circunstancia suponía durante el franquismo.
Pío Fernández Muriedas
escribió Recuerdos de mis pasos perdidos (Oviedo, KRK Ediciones, 2020) y
dejó numerosos testimonios, a veces rescatados del olvido por los muchos
autores que le trataron. A partir de ese material bibliográfico y los libros
dedicados a su trayectoria por Benito Madariaga de la Campa y María Fernanda
Gochi, en Final de trayecto dedicaremos un capítulo al «recitador
proletario» centrado en su consejo de guerra, cuyo sumario se encuentra en el
Archivo Intermedio Militar Noroeste (Ferrol), catalogado como sumario 1170,
legajo 246 (1), n.º de orden 3267. La localización se la debo a Guillermo Núñez
Pastor, director del Archivo General e Histórico de Defensa.