miércoles, 9 de abril de 2025
La SGAE afronta su propio pasado: Ángeles y demonios
domingo, 23 de marzo de 2025
Un nuevo libro: Perder la guerra y la historia
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El sumario de Martín Marco, poeta
ultraísta
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El himno republicano de los hermanos Anaya
Ruiz
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La singular trayectoria de Eduardo
Bort-Vela
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El destino de los Vivero
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La denuncia de un perdedor
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La «labor mecánica» de Antonio Nicas
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El «comité rojo» de ABC
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Los sumarios de tres censores de prensa
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Elías Palma, el escritor desconocido
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Las condenas de Ángel M.ª de Lera y Juan
A. Gaya Nuño
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De Hollywood al juzgado: Baltasar
Fernández Cue
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Un «periodista liberal»: Carlos Pérez
Merino
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Un «dibujante retocador» de Heraldo de
Madrid
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Los «cachetes» nunca perdonados de Pedro
Luis de Gálvez
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Alejandro Gaos, poeta y catedrático
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El destino trágico de un dandi: Antonio de
Hoyos y Vinent
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Un poeta «con el puño en alto»: Jesús
Menchén Manzanares
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La trayectoria del alférez Baena Tocón
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Bibliografía
domingo, 2 de marzo de 2025
Récord de visitas, libros en prensa y proyectos
El blog ha registrado un
total de 11.080 visitas a lo largo del pasado mes de febrero. La cifra supone
un récord y permite que las 851 entradas publicadas tengan actualmente una
media de 200 visualizaciones con la esperanza de seguir aumentándola para
divulgar mis investigaciones y actividades docentes.
La noticia llega en un
mes con buenas expectativas. En fechas recientes he publicado dos trabajos
sobre los consejos de guerra de periodistas y escritores en el volumen Bajo
sospecha (Espasa) coordinado por Sergio Calvo y Ana Asión y Del teatro y
la amistad (Fundación Universitaria Española), editado bajo la dirección de
Javier Huerta y Julio Vélez. Ambas obras se encuentran actualmente en promoción
y me han servido para establecer una tipología de las víctimas en el primer
caso y analizar el sumario de Eduardo Haro Delage en el segundo.
Perder la guerra y la
historia, el segundo volumen de la trilogía, ya se encuentra en
la imprenta a la espera de que llegue a las librerías en abril. Mientras tanto,
he terminado la redacción del tercero, cuya fecha prevista es de 2026. A falta
de poder consultar tres sumarios del AGHD y otros documentos ya solicitados a
los archivos, ahora comienza la lenta tarea de revisar y completar el texto.
Nos vemos en Chicote (2015)
tuvo una segunda tirada en 2019. La misma ya se ha agotado y, si todo va de
acuerdo con lo previsto, este mes tendremos en las librerías una nueva tirada a
cargo de Renacimiento con una nota añadida para dar cuenta de lo publicado en
este blog después de la aparición del libro.
El 11 de marzo la SGAE
inaugurará una exposición dedicada a la presencia de sus asociados en los
consejos de guerra del período 1939-1945. Gracias a sus responsables, he colaborado
en la preparación de la misma, así como en el volumen que dará cuenta de una
larga investigación sobre el citado tema. La fecha prevista para la publicación
es abril de 2025.
El 19-21 de marzo iré a
Zaragoza para participar en un seminario sobre la cultura franquista organizado
por Sergio Calvo y Ana Asión. En el mismo tendré ocasión de coincidir con mis
colegas Nicolás Sesma y Julián Casanova, así como con jóvenes investigadores
que están renovando el panorama de los estudios acerca de esta etapa histórica.
Por otra parte, y por
encargo del Ministerio de Cultura, estoy coordinando junto a la doctora Berta
Muñoz un monográfico sobre la censura teatral durante el franquismo. La fecha
de publicación será a finales de año.
Asimismo, y a raíz de la
presentación de las memorias relacionadas con el movimiento estudiantil de la
Universidad de Granada, hemos iniciado las tareas para publicar el próximo año
una recopilación de los testimonios de quienes fueron por aquellos años estudiantes
en la Universidad de Alicante.
Mientras tanto, el número
43 de Anales de Literatura Española ya está en marcha y las clases en la
universidad siguen su curso habitual. Afortunadamente, la salud me permite permanecer
en activo a la espera de la jubilación. Para entonces, si nada lo impide, la
trilogía de volúmenes dedicada a los consejos de guerra de periodistas y
escritores tendrá una web para recopilar lo ya publicado y añadir perfiles o
análisis relacionados con las víctimas y los victimarios de aquellos
sumarísimos de urgencia.
Los proyectos no faltan,
pero los años para llevarlos a cabo ya escasean. Puestos a seguir en activo,
los intentaré aprovechar sin descuidar nunca mi interés por el humor teatral y
cinematográfico. El mismo está presente en varios trabajos de mi alumnado que
coordino y, sobre todo, supone un alivio entre tantos consejos de guerra donde
las miserias humanas tienen un omnipresente protagonismo de represión e
intolerancia. Daremos cuenta del mismo, pero sin perder la sonrisa que tanto
ayuda a sobrellevar el recuerdo de un período dictatorial.
domingo, 29 de diciembre de 2024
Tres nuevos libros a la vista
El final de año es tiempo
de balance y, sobre todo, de proyectos relacionados con un inmediato futuro.
Gracias a las entradas de este blog, he podido dar cuenta de los objetivos
alcanzados a lo largo de 2024, que ha sido productivo. Ahora toca trabajar para
que también lo sea el 2025, que comenzará con la publicación de tres volúmenes
de los que actualmente estoy corrigiendo las pruebas de imprenta.
El primero es Perder
la guerra y la historia (Sevilla, Renacimiento-UA), que será el segundo
tomo de la trilogía dedicada a los consejos de guerra de periodistas y
escritores durante el período 1939-1945. En esta ocasión me ocuparé de los que
tuvieron como protagonistas involuntarios a Leopoldo Bejarano Lozano, Álvaro
Retana, Pedro Luis de Gálvez, Artemio Precioso, Santiago de la Cruz, Antonio
Buero Vallejo, Joaquín Dicenta Alonso, Rosario del Olmo, Matilde Zapata, Amalia
Carvia, Aurora Bertrana, Antonio Agraz, Francisco Escola Besada, Ricardo
Flores, Ramiro Gómez Zurro, Antoni Pugués, Antonio Uriel, Vicente Ramón
Esteban, Eduardo de Castro, César García Iniesta, Enrique Peinador y otros más.
Las 387 páginas del
volumen se sumarán a las 404 del primero a la espera de culminar una trilogía
con más de mil páginas dedicadas, fundamentalmente, a lo sucedido en el Juzgado
Militar de Prensa y otros de la jurisdicción militar que reprimieron a un colectivo
de periodistas, dibujantes, escritores y fotoperiodistas.
Mientras reviso las
pruebas del segundo volumen, que saldrá publicado en marzo o abril, ya tengo
bastante avanzada la redacción del tercero, donde incluiré el análisis de otros
veinticinco consejos de guerra aproximadamente. La culminación de la tarea, con
la publicación completa de la trilogía, está prevista para la primavera de
2026, dando paso entonces a una web donde cada una de las víctimas de esta
represión tendrá un apartado, así como los más destacados victimarios. La
infraestructura y financiación para esta última tarea ya está en marcha y, si
nada se tuerce por culpa de la salud, con su aparición habré culminado una
tarea de más de diez años dedicada al estudio de la represión padecida por los
citados colectivos durante la inmediata posguerra.
Asimismo, en febrero
aparecerá en el catálogo de Espasa Calpe un volumen colectivo coordinado por
Ana Asión y Sergio Calvo, de la Universidad de Zaragoza, donde he colaborado
con un capítulo cuyo objetivo es sintetizar las conclusiones acerca de las víctimas
de esa represión. El trabajo me ha permitido trabajar con un grupo de
investigadores jóvenes que ya están tomando el relevo de quienes andamos cerca
de la jubilación para ahondar en el conocimiento de la España franquista.
En marzo o abril también
saldrá un volumen, Ángeles y demonios, que he coordinado junto con María
Luz González Peña para la SGAE. Esta entidad ha impulsado una valiente
iniciativa para conocer lo sucedido con sus asociados durante la etapa más
represiva del franquismo y esperamos haber estado a la altura del reto.
Por otra parte, el
cincuentenario del fallecimiento del general Franco va a propiciar una serie de
actividades donde participaré y de las que iré dando cuenta en este blog. La
primera, ya confirmada, me llevará a la Universidad de Zaragoza para participar
en un seminario, pero hay otras que permiten pensar en un año intenso dedicado
a la celebración de lo que fue el punto de partida de numerosos cambios.
Mientras tanto, sigo con
la dirección de Anales de Literatura Española, que a finales de 2025
publicará un monográfico dedicado al exilio republicano bajo la coordinación de
un grupo de investigación radicado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Y,
además, en junio presentaremos una nueva tesis doctoral, esta vez dedicada a la
obra de Concha Alós, como preámbulo de otras investigaciones posdoctorales bajo
mi dirección cuyos planes de trabajo ya han sido aprobados.
En definitiva, muchas
horas sentado delante del ordenador o en mi despacho para sacar adelante todas
las tareas, entre las cuales también hay tres artículos actualmente en prensa
que saldrán en revistas españolas y norteamericanas. A estas alturas, ya me
gustaría andar más relajado, pero convivo con gente joven a la que puedo ayudar
y esta circunstancia es un estímulo decisivo para llegar a la jubilación sin
cejar en el trabajo.
Una vez jubilado, lo
prometo, harto de tanta represión franquista, volveré a los cauces del humor en
la ficción, pero esa será otra historia que también irá apareciendo poco a poco
en este blog.
domingo, 17 de noviembre de 2024
El Juzgado Militar de Prensa y la SGAE
Después de varios meses
de trabajo, ya está ultimado el texto de Ángeles y demonios. República,
Guerra Civil y posguerra en la SGAE, un trabajo colectivo auspiciado por el
director de la citada entidad, Antonio Onetti, que nos ha permitido indagar en las
vicisitudes de los miembros de la sociedad de autores durante un período
especialmente conflictivo y trágico. El original lo he revisado estos días y
ahora inicia el camino hacia su edición. Tiempo habrá de comentar los resultados obtenidos, aunque vaya por delante la honestidad de la SGAE a la
hora de afrontar el conocimiento de su pasado, donde -como indica el título-
hubo ángeles y demonios, sin olvidar otros seres más terrenales.
Desde la publicación de Nos
vemos en Chicote (2015), he mantenido dudas sobre las competencias del
Juzgado Militar de Prensa. En diciembre de 1939, había en Madrid unos cincuenta
mil presos a la espera de su procesamiento por parte de los cuarenta y tres
juzgados militares establecidos desde abril en la capital. Las matemáticas
indican que cada uno de esos órganos instructores debía sacar adelante más de mil sumarios. Sin embargo, en el del juez Manuel Martínez
Gargallo la cantidad fue muy inferior. Todavía no la puedo establecer con
precisión, pero dudo que superara los cien sumarios.
La circunstancia puede
ser matizada por la importancia concedida al colectivo de periodistas y
escritores, que habría necesitado un juzgado específico a pesar de su pequeñez
en términos numéricos. El argumento es válido, pero aun así la desproporción
con respecto a otros juzgados instructores sigue resultando notoria. Ahora, gracias
a los trabajos realizados podemos establecer otras competencias para el órgano localizado
en la Plaza de Callao, 4, de Madrid. Las mismas, una vez sumadas, justifican su
papel en el sistema represivo de los vencedores.
Aparte de los casos
instruidos, el Juzgado Militar de Prensa facilita informes a otros órganos
acerca de los procesados que hubieran mantenido una relación con la prensa
republicana. Los acusados eran militares, funcionarios, políticos… y, como
tales, sus casos instruidos en otros juzgados radicados en Madrid. Al
mismo tiempo tuvieron a veces una presencia en la prensa y, dada la
circunstancia, los titulares de los juzgados contactaban con Manuel Martínez Gargallo para que les remitiera el correspondiente informe
acusatorio.
Manuel Martínez
Gargallo, por su parte, era un pluriempleado de aquel sistema represivo. Además de la titularidad del citado juzgado, también fue el máximo responsable del
Registro Oficial de Periodistas (ROP) para proceder a la depuración de este
colectivo profesional. La colaboración en cualquier cabecera de la posguerra
requería un informe favorable y la inscripción en el citado registro. La tarea
fue ardua por la cantidad de afectados y Manuel Martínez Gargallo aparece como uno de sus responsables.
Asimismo, el juez
movilizado como capitán fue el máximo responsable de la depuración de
los miembros de la SGAE. Nuestro estudio, realizado a partir de la consulta de
las actas conservadas en la citada entidad, así lo demuestra. Como es previsible
dada la cantidad de miembros que debían ser depurados tras la elaboración del
correspondiente informe, la tarea también fue ardua y ocuparía buena parte del
tiempo de Manuel Martínez Gargallo.
Así podemos entender una
circunstancia que ya conocía gracias a algunos testimonios orales y escritos de
las víctimas: Manuel Martínez Gargallo apenas estuvo presente en los actos
jurídicos llevados a cabo en el Juzgado Militar de Prensa, aunque su firma
figure en los mismos.
La realización efectiva
de estos actos, en especial las declaraciones de los procesados, correspondió a
menudo a los tres secretarios destinados en el Juzgado Militar de Prensa, que
actuaban por delegación del titular y ante la ausencia del mismo. La
responsabilidad es del juez, que firma los documentos conservados en los
sumarios, pero el protagonismo de esos actos es de los secretarios, que vieron
ampliadas sus competencias previstas en el Código de Justicia Militar por una
circunstancia fácil de entender: el juez Manuel Martínez Gargallo no estaba
presente a causa de su pluriempleo en el sistema represivo del franquismo.
sábado, 30 de marzo de 2024
Joaquín Dicenta y el Sindicato de Autores
Joaquín Dicenta Alonso. Fuente: Wikipedia
El comediógrafo Joaquín Dicenta Alonso fue el máximo responsable del Sindicato de Autores adscrito a la UGT y fundado en agosto de 1936 para, entre otros objetivos, proporcionar a los afiliados un carnet sindical que les protegiera como «proletarios» en un contexto represivo. La trayectoria de la organización estuvo salpicada por las previsibles vicisitudes de numerosos autores derechistas en aquel Madrid de la guerra. Al margen de algunos posibles errores en la gestión, la actitud del hijo del célebre Joaquín Dicenta fue solidaria con sus colegas e intervino en ayuda de bastantes músicos y comediógrafos que fueron detenidos o tuvieron otros problemas con las autoridades republicanas. Poco antes del final de la guerra, y ante sus compañeros del comité sindical reunidos en Madrid, Joaquín Dicenta Alonso hizo un recuento detallado de sus acciones solidarias. El balance merece un respeto y hasta un homenaje todavía pendiente.
Sin embargo, Joaquín Dicenta Alonso fue procesado y condenado en un consejo de guerra como tantos otros colegas que permanecieron fieles a la II República. El análisis de su sumario depositado en el AGHD, así como de otros protagonizados por escritores y músicos relacionados con la SGAE, permite observar que a las acusaciones de los militares se sumaron otras de sus colegas, especialmente de aquellos que debían ocultar su pasado más inmediato y hacer méritos ante las nuevas autoridades. El caso más notable en este sentido tal vez sea el del polifacético Manuel García Bengoa, pero no fue el único que lanzó graves acusaciones contra el presidente del Sindicato de Autores.
Por fortuna, los militares del Ejército de Ocupación no prestaron demasiada atención a estas acusaciones y también admitieron los testimonios de los autores que mostraron su solidaridad con quien les había salvado de sufrir la represión de los republicanos. Gracias a este contrapeso, su estancia en la cárcel no fue demasiado larga y, sobre todo, Joaquín Dicenta Alonso se libró del pelotón de ejecución que habría acabado con su vida de haber prosperado las citadas denuncias.
Los actuales responsables de la SGAE han manifestado su interés por conocer este tema y, por lo pronto, les he facilitado la documentación sumarial, así como los borradores de los capítulos dedicados a Joaquín Dicenta Alonso y sus compañeros en Perder la guerra y la historia, el segundo volumen de la trilogía dedicada a los consejos de guerra seguidos contra periodistas y escritores. La colaboración sigue adelante y probablemente culmine con la publicación por parte de la SGAE de un volumen dedicado a conocer la historia del organismo durante la Guerra Civil. Mi aportación está comprometida y espero ayudar a desentrañar un complejo marco donde las delaciones a menudo dejaron en evidencia lo peor de la condición humana.
viernes, 16 de febrero de 2024
La represión económica de periodistas y escritores. El caso Fernández Lepina
lunes, 4 de diciembre de 2023
El «deber cívico» del libretista Federico Romero Sarachaga
Foto: Federico Romero Sarachaga, libretista de Doña Francisquita.
Fuente: aaalfonsoxii.es
La delación fue una de las claves de la represión franquista. Cualquier acercamiento a los sumarios de los consejos de guerra permite tener constancia de su omnipresencia como factor desencadenante de buena parte de los procesos. La circunstancia ha sido puesta de relieve por numerosos estudios históricos. Sin embargo, la figura del delator pocas veces aparece en los mismos. Al margen de las cuestiones éticas que la pueden hacer reprobable, la mayoría de las veces son personas anónimas cuyo perfil biográfico es una incógnita de imposible resolución.
Una excepción sería el
popular libretista de zarzuelas Federico Romero Sarachaga (1886-1976), al que ya dediqué un
capítulo en Nos vemos en Chicote (2015) que incluía un lamentable error en la página 266, donde le llamé Pedro. Aquel libro versaba sobre la
aplicación del concepto de la banalidad del mal, definido por Hannah Arendt, en
el contexto de la represión franquista. El objetivo no permitía un análisis
detallado de sumarios como el 13149 del AGHD, donde encontré la delación
efectuada por el libretista zarzuelero el 28 de abril de 1939. La tarea quedó
pendiente y el correspondiente capítulo aparecerá en el segundo volumen de Las
armas contra las letras. Los consejos de guerra de periodistas y escritores
(1939-1945).
Apenas finalizada la Guerra Civil y en un contexto de durísima represión, Federico Romero Sarachaga
se presentó voluntariamente ante el juez militar como «escritor y miembro de la
columna de Orden y Policía de Ocupación». La imprecisión de la denominación
hace sospechar que solo era un escritor con el propósito de delatar a sus colegas
republicanos, especialmente a Joaquín Dicenta Alonso, que estuvo al frente de los
autores asociados en la SGAE durante la guerra.
Federico Romero Sarachaga
formula la denuncia de su colega «en cumplimiento de un deber cívico», pero
también lo hace movido por cuestiones personales que afloran apenas se analiza
el manuscrito de siete folios con un mínimo de atención. La denuncia ratificada
en el juzgado militar el 10 de mayo de 1939 provocó la instrucción del sumario
13149, de acuerdo con lo dictado por el auditor de guerra el 13 de mayo de
1939. El Juzgado Militar Permanente n.º 4 fue el encargado de llevar adelante
la instrucción, que podría haber corrido a cargo del Juzgado Militar de Prensa
dada la condición de escritores de los protagonistas.
El sumario 13149 del AGHD
es un documento fundamental para comprender la historia de la SGAE durante la
Guerra Civil. Sus doscientos veinticinco folios están repletos de datos que
afectan a lo sucedido, por ejemplo, con el dramaturgo Pedro Muñoz Seca cuando
fue asesinado por los republicanos. También revela no pocas mediocridades de
cualquier lucha por el poder y, naturalmente, la voluntad de salir indemne de
un pasado polémico, aunque fuera gracias a la delación de los compañeros de letras.
Federico Romero Sarachaga participa en esta tarea, pero nunca estuvo solo a tenor
de lo constatado en la documentación sumarial.
El análisis del sumario
me llevará semanas de consultas con la colaboración de los servicios de
documentación de la SGAE, pero espero culminarlo en febrero, cuando tengo
prevista la entrega del original para el segundo volumen de Las armas contra
las letras. Los consejos de guerra de periodistas y escritores, 1939-1945, cuyo primer volumen llegará a las librerías el 15 de enero de 2024.





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