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miércoles, 18 de junio de 2025

El consejo de guerra de Buero Vallejo (y algunas buenas noticias)


 Antonio Buero Vallejo

Hay días que merecen ser enmarcados. Esta mañana he sabido de la reacción solidaria de los compañeros del alumno al que dediqué la entrada anterior para, aparte de reconocer el mérito de su trabajo y felicitarle por su actitud, manifestarle que la coincidencia de su nombre con el de otra persona en una entrada de este blog no debía preocuparle ni un solo minuto. Asunto solucionado.

Una alumna argelina de nuestro máster de Estudios Literarios me ha dado la segunda alegría cuando, entre alguna lágrima de agradecimiento, me ha manifestado su satisfacción por estudiar en la Universidad de Alicante. Hoy mismo hemos iniciado las consultas para que su propósito de sacar adelante la tesis doctoral con nosotros pronto pueda ser una realidad.




También hoy me han comunicado que Anales de Literatura Española, la revista que dirijo desde 2020 en colaboración con los profesores Davide Mombelli y Laura Palomo, sigue en lo más alto, Q1, de la clasificación establecida por el Journal  Citations Report de la Web of Science. La afortunada circunstancia nos ha supuesto una auténtica avalancha de artículos. Esta semana hemos publicado el número 43, de carácter misceláneo, y ya disponemos de diecisiete artículos para el monográfico del próximo curso, que estará dedicado a la literatura del exilio republicano bajo la coordinación del grupo de investigación GEXEL de la UAB. Incluyo a continuación la clasificación de nuestras revistas, que año tras año mejoran globalmente gracias al eficaz apoyo del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alicante:



Y, por último, me ha llegado un ejemplar del último número de Anales de la Literatura Española Contemporánea, que este año publica el volumen 50, donde colaboro con un artículo. El título del mismo es «El consejo de guerra de Antonio Buero Vallejo». La referencia bibliográfica es: Vol. 50, n.º 2, 2025, pp. 333-352. El preprint del artículo permanece accesible a través del Repositorio de la Universidad de Alicante.

Anales de la Literatura Española Contemporánea es una revista dirigida por el siempre amable José Manuel Pereiro Otero y editada por la Society of Spanish and Spanish-American Studies, actualmente radicada en Temple University del estado norteamericano de Philadelphia. Mi relación con esta revista viene de lejos y ha sido un placer encontrarme en el índice junto con prestigiosos colegas, todos dispuestos a colaborar en este empeño universitario de largo alcance.

La semana culminará con el punto final del tercer volumen de la trilogía dedicada a los consejos de guerra de periodistas y escritores durante el período 1939-1945. Las casi quinientas páginas del mismo han supuesto un considerable esfuerzo. Ahora conviene dedicar el verano a repasarlo, corregir posibles errores y prepararlo para el mes de septiembre, cuando comenzará su andadura de cara a la publicación en 2026. Por entonces, si todo sigue su curso, ya tendremos una nueva plataforma para la divulgación de los resultados de esta investigación bajo el auspicio del grupo de investigación Memòria, Identitat i Ficcions (MIF) de la Universidad de Alicante.

Agotado, pero feliz junto con tanta gente que trabaja en un clima de respeto, responsabilidad y amistad.


domingo, 29 de diciembre de 2024

Tres nuevos libros a la vista


 El proceso seguido contra Antonio Buero Vallejo aparecerá en el segundo volumen de la trilogía dedicada a los consejos de guerra contra periodistas y escritores.

El final de año es tiempo de balance y, sobre todo, de proyectos relacionados con un inmediato futuro. Gracias a las entradas de este blog, he podido dar cuenta de los objetivos alcanzados a lo largo de 2024, que ha sido productivo. Ahora toca trabajar para que también lo sea el 2025, que comenzará con la publicación de tres volúmenes de los que actualmente estoy corrigiendo las pruebas de imprenta.

El primero es Perder la guerra y la historia (Sevilla, Renacimiento-UA), que será el segundo tomo de la trilogía dedicada a los consejos de guerra de periodistas y escritores durante el período 1939-1945. En esta ocasión me ocuparé de los que tuvieron como protagonistas involuntarios a Leopoldo Bejarano Lozano, Álvaro Retana, Pedro Luis de Gálvez, Artemio Precioso, Santiago de la Cruz, Antonio Buero Vallejo, Joaquín Dicenta Alonso, Rosario del Olmo, Matilde Zapata, Amalia Carvia, Aurora Bertrana, Antonio Agraz, Francisco Escola Besada, Ricardo Flores, Ramiro Gómez Zurro, Antoni Pugués, Antonio Uriel, Vicente Ramón Esteban, Eduardo de Castro, César García Iniesta, Enrique Peinador y otros más.



Las 387 páginas del volumen se sumarán a las 404 del primero a la espera de culminar una trilogía con más de mil páginas dedicadas, fundamentalmente, a lo sucedido en el Juzgado Militar de Prensa y otros de la jurisdicción militar que reprimieron a un colectivo de periodistas, dibujantes, escritores y fotoperiodistas.

Mientras reviso las pruebas del segundo volumen, que saldrá publicado en marzo o abril, ya tengo bastante avanzada la redacción del tercero, donde incluiré el análisis de otros veinticinco consejos de guerra aproximadamente. La culminación de la tarea, con la publicación completa de la trilogía, está prevista para la primavera de 2026, dando paso entonces a una web donde cada una de las víctimas de esta represión tendrá un apartado, así como los más destacados victimarios. La infraestructura y financiación para esta última tarea ya está en marcha y, si nada se tuerce por culpa de la salud, con su aparición habré culminado una tarea de más de diez años dedicada al estudio de la represión padecida por los citados colectivos durante la inmediata posguerra.

Asimismo, en febrero aparecerá en el catálogo de Espasa Calpe un volumen colectivo coordinado por Ana Asión y Sergio Calvo, de la Universidad de Zaragoza, donde he colaborado con un capítulo cuyo objetivo es sintetizar las conclusiones acerca de las víctimas de esa represión. El trabajo me ha permitido trabajar con un grupo de investigadores jóvenes que ya están tomando el relevo de quienes andamos cerca de la jubilación para ahondar en el conocimiento de la España franquista.

En marzo o abril también saldrá un volumen, Ángeles y demonios, que he coordinado junto con María Luz González Peña para la SGAE. Esta entidad ha impulsado una valiente iniciativa para conocer lo sucedido con sus asociados durante la etapa más represiva del franquismo y esperamos haber estado a la altura del reto.

Por otra parte, el cincuentenario del fallecimiento del general Franco va a propiciar una serie de actividades donde participaré y de las que iré dando cuenta en este blog. La primera, ya confirmada, me llevará a la Universidad de Zaragoza para participar en un seminario, pero hay otras que permiten pensar en un año intenso dedicado a la celebración de lo que fue el punto de partida de numerosos cambios.

Mientras tanto, sigo con la dirección de Anales de Literatura Española, que a finales de 2025 publicará un monográfico dedicado al exilio republicano bajo la coordinación de un grupo de investigación radicado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Y, además, en junio presentaremos una nueva tesis doctoral, esta vez dedicada a la obra de Concha Alós, como preámbulo de otras investigaciones posdoctorales bajo mi dirección cuyos planes de trabajo ya han sido aprobados.

En definitiva, muchas horas sentado delante del ordenador o en mi despacho para sacar adelante todas las tareas, entre las cuales también hay tres artículos actualmente en prensa que saldrán en revistas españolas y norteamericanas. A estas alturas, ya me gustaría andar más relajado, pero convivo con gente joven a la que puedo ayudar y esta circunstancia es un estímulo decisivo para llegar a la jubilación sin cejar en el trabajo.

Una vez jubilado, lo prometo, harto de tanta represión franquista, volveré a los cauces del humor en la ficción, pero esa será otra historia que también irá apareciendo poco a poco en este blog.


miércoles, 20 de noviembre de 2024

Teatro y cine en la España del siglo XX (6): Las bicicletas son para el verano, de Fernando Fernán-Gómez


 

Antonio Buero Vallejo, en la anterior obra de este programa de lecturas, recreó las biografías de destacadas personalidades de la España del siglo XVIII como Esquilache y el propio rey Carlos III. Al primero le conocemos como hombre público, pero también en la intimidad de quien busca el rescoldo de los sentimientos y, al final de su vida, solo desea recordar esa memoria de lo más personal e íntimo.

La dualidad en la presentación del protagonista viene impuesta por una norma acatada por Antonio Buero Vallejo: los personajes, aun siendo de gran relieve histórico, apenas interesan al público si el mismo no les contempla en un ámbito personal donde los sentimientos juegan un papel destacado. La necesidad de empatizar con lo presentado en la escena pasa por el lado más humano de los protagonistas, con independencia de su participación en la esfera pública.

Fernando Fernán-Gómez también cultiva el teatro histórico en Las bicicletas son para el verano (1977), pero lo hace desde la memoria personal, familiar y hasta generacional de quien vivió la Guerra Civil en Madrid siendo un adolescente. Al igual que Antonio Buero Vallejo, procura documentarse para evitar cualquier imprecisión de carácter histórico, pero en esta ocasión la materia recreada parte de los recuerdos tan personales como compartidos con quienes vivieron aquella tragedia determinante para la historia de España durante el siglo XX.

Esta perspectiva de acercamiento a la historia, desde la memoria, le lleva a seleccionar un conjunto de personajes donde no encontramos protagonistas con una proyección pública. Al contrario, solo la recreación teatral saca del anonimato a quienes protagonizaron involuntariamente aquellos trágicos días. Los personajes de Fernando Fernán-Gómez nunca pretendieron hacer la historia con una voluntad política o de cualquier otro tipo, pero -sin poderlo evitar- esa misma historia les hizo a ellos y les marcó de una manera indeleble.

El verano es un tiempo para el descanso y el disfrute, sobre todo cuando terminan los días grises y aparecen los luminosos del final de la primavera. Justo en ese momento conocemos a la familia protagonista compuesta por el matrimonio, una hija mayor que ya trabaja y un hijo adolescente, cuya aspiración es una bicicleta para pasear con la amiga de sus amores y poemas. Luisito tiene razón: las bicicletas -aquello que nos permite ser felices disfrutando de un tiempo de descanso- son para el verano.

El problema es que aquel verano de 1936 quedó interrumpido el 18 de julio cuando se produjo el golpe de Estado que provocaría la Guerra Civil. A la esperanza, recreada en las primeras escenas de la obra teatral y su adaptación cinematográfica de 1984, le sucede la incertidumbre ante un futuro que parece haber cancelado el curso de la vida donde el verano era el tiempo de las bicicletas.

A esa incertidumbre le sucede la vivencia de un tiempo de guerra presidido por el dramatismo de una ciudad sitiada y bombardeada. La familia protagonista se adapta ante la ausencia de alternativas, pero por el camino pierde todas las esperanzas plasmadas al principio de la obra. La Historia con mayúsculas ha irrumpido en sus historias personales, donde la renuncia y la tragedia sustituyen a la lógica de unas expectativas basadas en su propio esfuerzo: trabajo, paz, armonía familiar, prosperidad, libertad, disfrute...



El proceso culmina con el final de la guerra, cuando la familia protagonista pasa a engrosar la lista de los vencidos en un país dramáticamente dividido entre los mismos y los vencedores. Esta ausencia de paz, sustituida por la Victoria con su carácter violento y excluyente, augura un trágico futuro para los protagonistas de la obra. Sobre todo, para don Luis, el cabeza de familia y el más consciente de la situación del país.

Como espectadores de la obra y si carecemos de otros referentes, tal vez tengamos dificultades para captar la dimensión histórica de la Guerra Civil, pero comprendemos cómo la misma incide dramáticamente en los protagonistas, cuyas esperanzas conocemos al principio, antes de que la Historia impida su realización.

Repasad ese conjunto de esperanzas concretadas en cada uno de los miembros de la familia protagonista y, tras ver su comportamiento a lo largo de la obra, estableced el conjunto de renuncias y desesperanzas con que esos mismos protagonistas -los que no pudieron disfrutar de unas bicicletas durante el verano- tropiezan al final del drama escrito por Fernando Fernán-Gómez desde una memoria que comparte con el público.

viernes, 8 de noviembre de 2024

Teatro y cine en la España del siglo XX (5): Un soñador para un pueblo, de Antonio Buero Vallejo


 

Foto: Antonio Buero Vallejo. Fuente: Wikipedia


El pasado no existe. Los historiadores se limitan a buscar, seleccionar e interpretar evidencias de un tiempo remoto para construir un relato lo más verídico posible acerca del pasado. La tarea debe ser colectiva, precisa del contraste de perspectivas en un permanente debate y, por supuesto, las conclusiones están sujetas a una posible revisión.

El inexistente pasado condiciona y hasta determina el presente. La paradoja nos remite a una evidencia: todos somos deudores del pasado, aunque no seamos conscientes del mismo. A menudo, escuchamos que numerosas claves del presente las encontramos en el origen de las circunstancias que determinan la actualidad. Es cierto, pero la búsqueda de esas claves requiere curiosidad intelectual, afán de conocimiento y la ayuda de quienes la han emprendido antes que nosotros.

El teatro, al igual que cualquier manifestación creativa, puede colaborar en esa búsqueda. Lo representado en un escenario siempre forma parte del presente, con independencia de la fecha en que fue escrita la obra. No obstante, desde ese presente podemos trasladarnos a un tiempo cuyo relato, o recreación dramática, descubre orígenes, subraya lo vigente y clarifica las circunstancias. Aprendemos, en definitiva, a entender el pasado y, gracias a este objetivo, conocemos mejor un presente si le dotamos de una dimensión histórica.

Antonio Buero Vallejo protagonizó una trayectoria teatral bajo la censura del franquismo. Condenado a muerte por la dictadura, hasta su etapa final nunca disfrutó de la libertad de expresión y tuvo problemas para sacar adelante sus obras. Estas circunstancias le llevaron durante un período a desechar la posibilidad de escribir sobre el presente de una España franquista con la que estaba en desacuerdo. La alternativa, fructífera en su caso, fue remitirse a personajes y situaciones del pasado nacional a la búsqueda de los conflictos que le interesaban y veía vigentes en su propia época.

Un soñador para un pueblo (1958) es un ejemplo de ese teatro histórico, que fue impulsado por la censura, pero pronto se convirtió en una alternativa de indudable interés. Antonio Buero Vallejo realizó un trabajo concienzudo para recopilar información acerca del período abordado y sus protagonistas. Hizo de historiador hasta el punto de suplir las carencias de la historiografía española en su época. Y, a partir del conocimiento bien fundamentado, creó una obra con la libertad de la ficción, pero ligada estrechamente a una realidad histórica.

El Madrid de 1765, el del Motín de Esquilache, es el momento histórico seleccionado. En esas fechas confluyen y se enfrentan las grandes corrientes que marcan el devenir de la España de la segunda mitad del siglo XVIII, donde la Ilustración intenta abrirse camino frente al tradicionalismo que se rebela ante cualquier reforma o intento de modernización. Esquilache, el ministro italiano, sintetiza ese espíritu reformista y modernizador. La respuesta que encuentra es brutal.

Al mismo tiempo, Esquilache es un hombre con contradicciones que también vive momentos difíciles en lo personal. La obra lo presenta desde esa doble perspectiva: la política o pública y la íntima. Ambas están ligadas para evitar que el protagonista solo sea un personaje histórico desprovisto del interés humano que busca el público.

Leed la obra, contemplad la adaptación cinematográfica de Josefina Molina, que introduce importantes cambios, y debatid en UACloud sobre esa doble perspectiva, la humana o íntima y la política, con que aparece un Esquilache cuyo espíritu reformista, modernizador y racionalista podemos concretar en una serie de medidas recreadas en el drama a partir de lo documentado históricamente por el autor.


martes, 16 de julio de 2024

Hay que preparar la vuelta a clase (y disfrutar)


Durante toda mi vida laboral, y van cuarenta y dos cursos desde que la inicié como profesor, he soportado las bromas de quienes decían envidiarme por un veraneo de tres meses que se suma a otras vacaciones. Yo no niego que haya docentes que los disfrutan sin cargo de conciencia, pero me temo que la mayoría nunca ha conocido semejante bicoca, ni siquiera como funcionarios con plaza fija.
A los sesenta y seis años podría poner punto final o seguir cobrando como catedrático sin apenas dar un palo al agua. La circunstancia, por desgracia, no llamaría demasiado la atención porque algunos finales de las carreras docentes parecen un tranquilo deslizamiento hacia la nada. Sin embargo, otros docentes tenemos conciencia de funcionarios, nos gusta nuestra tarea como servicio público y procuramos mantener el ritmo de trabajo de toda la vida porque la salud todavía nos acompaña.
Esta semana he cerrado las actas del curso pasado y, ahora mismo, ando enfrascado en la preparación de las clases del próximo, donde después de dos años con semestres sabáticos por motivos de investigación vuelvo a explicar la asignatura Historia del espectáculo: teatro y cine en la España del siglo XX. La impartiré junto con un joven profesor que, mientras espera opositar a una plaza digna, trabaja en la universidad en unas condiciones económicas que me parecen impropias de una institución pública. Por desgracia, no las puedo cambiar, pero sí asumir una parte considerable de las tareas de mi joven colega para que la experiencia sea formativa y no solo recordada como un trabajo de "becario" al servicio de Nacho Cano.
Los apuntes de la asignatura, como siempre, son de acceso público por si otros jóvenes profesores de distintas universidades pudieran beneficiarse de los mismos. Mi trabajo se realiza con dinero público y sus resultados están a disposición de la ciudadanía que me paga con sus impuestos:

http://hdl.handle.net/10045/145193

Mientras vuelvo a preparar los comentarios acerca de escenas como la de la foto, un entrañable diálogo entre Luisito y la niña a la que dedica sus primeras rimas con la esperanza de un beso, sigo con temas menos risueños como son los consejos de guerra. El segundo volumen de la trilogía dedicada a los procesos contra periodistas y escritores ya está entregado y en otoño, si todo va bien, trabajaremos para ultimar su edición a cargo de la editorial Renacimiento en colaboración con el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alicante.
Estos trabajos han motivado la invitación a participar en un volumen colectivo que editará Espasa Calpe sobre los mecanismos de represión durante la dictadura franquista. A pesar del calor de julio, ya he redactado mi capítulo acerca de las víctimas inesperadas de aquellos consejos de guerra, que no solo condenaron a los antifascistas como Miguel Hernández o a los autores comprometidos en general con lo que supuso la II República. Hay otras víctimas bien distintas que también merecen nuestra atención para calibrar las verdaderas dimensiones de la represión franquista durante la posguerra.
La revista norteamericana Anales de Literatura Española Contemporánea cumple cincuenta años en la brecha del hispanismo. Con tal motivo, me han invitado a participar en un número extraordinario con un artículo sobre el consejo de guerra del dramaturgo Antonio Buero Vallejo. Ahora mismo lo estoy redactando y en septiembre partirá camino de los colegas que con tanto trabajo sacan esta ejemplar publicación a la que, involuntariamente, di un motivo de preocupación a partir de una demanda judicial resuelta tras las sentencias del Tribunal Supremo y el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. El tantas veces citado artículo sobre el juez humorista, Manuel Martínez Gargallo, y Diego San José con el tiempo se ha convertido en un best seller que prueba la sinrazón de quienes pretendieron censurarlo.
También sigo pendiente de los trámites del doctor que me haría muy feliz entrando en la plantilla de la universidad que abandonaré dentro de cuatro años con motivo de mi jubilación. Tengo el privilegio de haber sido su «tercer director de tesis», pero sobre todo la alegría de ver a un joven al que he transmitido la voluntad del trabajo junto con otra joven que, con su esfuerzo, ya se ha abierto camino en una España abierta y plural.





Y, claro está, tengo una pila de libros que se han acumulado tras un curso donde no siempre contamos con el tiempo suficiente para su lectura. Si el calor no lo impide, con la flojedad que acarrea, en septiembre la pila habrá desaparecido y hasta podré disfrutar de unos pocos días de descanso total en compañía de quien siempre ha estado conmigo. Mientras llegan, y sin que nadie se entere, aprovechamos algunas noches para viajar a través de la música y el cine que tantos recuerdos nos traen. Algunos días regresamos a Lisboa para emular a Pereira de la mano del gran Marcello, que siempre merece una evocación con la música de Ennio Morricone:




Y otros, más quiméricos o entusiastas, viajamos a la Cuba que nunca visitaremos porque se ha convertido en una dictadura. Lo lamentamos, pero siempre nos quedará la isla soñada en compañía de aquellos ancianos del Buena Vista Club Social que nos enseñaron la dignidad de una vejez creativa. Para ese viaje fantástico solo precisamos de una moto con sidecar y nos la prestó Wim Wenders en una película de 1999 que forma parte de nuestro imaginario:



jueves, 4 de enero de 2024

Historia de una escalera, de Buero Vallejo, no fue la primera


 

La historia del teatro durante el franquismo siempre tiene en cuenta una fecha clave: el 14 de octubre de 1949. Ese día tuvo lugar, en el Teatro Español, el estreno de Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo. La premiada obra gozó de una considerable repercusión y marcó el inicio de la trayectoria del dramaturgo más relevante de aquellas décadas. Al mismo tiempo, los historiadores suelen recordar una circunstancia excepcional. El autor había estado condenado a muerte tras finalizar la Guerra Civil y, por supuesto, era el primer estreno de una obra escrita por alguien que hubiera vivido tan trágica experiencia.

La trascendencia histórica y teatral de Historia de una escalera es incuestionable, pero el dato acerca del autor debe ser rectificado. Santiago de la Cruz Touchard y Serafín Adame escribieron en 1936 Yo soy un señorito, con música del maestro Manuel Quiroga. La obra no pudo ser estrenada antes de la Guerra Civil por problemas habidos con quien iba a ser el protagonista, pero finalmente fue uno de los mayores éxitos del «teatro bajo las bombas» (Fernando Collado).

Los dos autores resultaron procesados al finalizar la Guerra Civil. En concreto, Santiago de la Cruz Touchard fue condenado a muerte, mientras que su colega lo era a treinta años de reclusión. La circunstancia no impidió que Yo soy un señorito volviera a ser representada en 1947. Concretamente, en el madrileño Teatro Cómico y a partir del 8 de enero de 1947. Véase la entrada del 28 de septiembre de 2023 en este mismo blog.

Por lo tanto, el primer estreno de una obra escrita por un condenado a muerte durante el franquismo corresponde a Yo soy un señorito, cuyo texto parece definitivamente perdido a tenor de lo infructuoso de las búsquedas realizadas.

Santiago de la Cruz Touchard y Antonio Buero Vallejo fueron camaradas del PCE durante la Guerra Civil y sufrieron la dureza de una represión que llegó a condenarles a muerte. El dramático episodio tal vez formara parte de sus conversaciones, las tenidas en la más estricta intimidad si las hubo, pero en esta fotografía del álbum familiar del primero ambos aparecen relajados junto a Alfonso Paso, cuya trayectoria también incluye episodios singulares, pero nunca como fruto de la represión franquista. Los dos caballeros situados en los extremos de la foto son Gustavo Pérez Puig (izquierda) y, alguien parecido a Cayetano Luca de Tena (derecha), según me indican mis colegas Javier Huerta y César Oliva.

La historia completa de la vuelta de Santiago de la Cruz Touchard a los escenarios aparecerá en el segundo volumen de Las armas contra las letras. Los consejos de guerra de periodistas y escritores, 1939-1945.


miércoles, 13 de diciembre de 2023

El consejo de guerra de Antonio Buero Vallejo


 

La prioridad a la hora de incluir a los escritores y periodistas que forman parte de Las armas contra las letras nunca ha sido la valoración de sus obras literarias o periodísticas. La trilogía no tiene como objetivo preferente el estudio de las mismas, sino el intento de dar voz a quienes, como miembros de esos colectivos, fueron víctimas de la represión franquista. Así no debe extrañar que, en el primer volumen, que llegará a las librerías el 15 de enero de 2024, no figure un autor de la talla de Antonio Buero Vallejo, que fue condenado a muerte en un consejo de guerra celebrado en Madrid el 16 de enero de 1940.

El dramaturgo nacido en Guadalajara tendrá su correspondiente capítulo en el segundo volumen junto a los republicanos que van apareciendo poco a poco en estas entradas del blog. El análisis del sumario 48924 del AGHD ha resultado complejo por sus 440 folios y, sobre todo, porque en él se juzga a todo un grupo de militantes comunistas que en la inmediata posguerra intentaron reorganizar el PCE o, mejor dicho, buscaron dotarse de una identidad falsa para sobrevivir en la clandestinidad o salir al exilio.

El intento quedó frustrado, como tantas veces, y de los once procesados siete fueron condenados a muertes siendo finalmente cuatro los ejecutados en la madrugada del 2 de julio de 1940: Juan Fonseca Serrano, Ramón Torrecilla Guijarro, Alejandro González Venero y Enrique Sánchez García. Antonio Buero Vallejo estaba en la misma lista, pero tras nueve meses de espera dramática supo que su condena sería a treinta años. La posterior conmutación por otra de veinte años aceleró su puesta en libertad, que finalmente tuvo lugar el 17 de febrero de 1946, tras un periplo carcelario de casi siete años que le llevó por los penales de Conde de Toreno, Yeserías, El Dueso, Santa Rita y Ocaña. La juventud la consumió en aquellas cárceles.

El texto del capítulo ya está redactado y aporta algunas novedades a la bibliografía sobre esta etapa dramática de la biografía de Antonio Buero Vallejo, que fue condenado a muerte por falsificar unos sellos destinados a facilitar una documentación falsa para sus camaradas. En entradas posteriores daremos cuenta de esas novedades, pero ahora quisiera agradecer la anónima y compleja tarea realizada por los técnicos del Archivo General e Histórico de Defensa. La digitalización de los sumarios a menudo es una verdadera tarea de orfebrería, llevada a cabo con un mimo singular para salvar estos documentos tan deteriorados durante el franquismo y las primeras décadas de la democracia. Como simple ejemplo, cabe observar la portada del sumario donde estuvo incluido Antonio Buero Vallejo.

 


AGHD, sumario 48924


Dado que la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes cuenta con un portal dedicado al dramaturgo, una vez tramitado el permiso de Carlos Buero y de los responsables de la Universidad de Alicante y el Ministerio de Defensa, en fechas breves podremos ver en dicho portal las imágenes de los documentos del sumario relacionados con Antonio Buero Vallejo. El dramaturgo y Miguel Hernández eran dos amigos que coincidieron en la cárcel tras conocerse en tierras levantinas durante la guerra. Gracias a la tecnología y el trabajo abnegado de los citados técnicos, dentro de poco coincidirán también en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.


miércoles, 29 de noviembre de 2023

Las armas contra las letras: próxima publicación


 

Las armas contra las letras. Los consejos de guerra de periodistas y escritores (1939-1945), un ensayo coeditado por la editorial Renacimiento y el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alicante, tiene prevista su llegada a las librerías el próximo 15 de enero.

No obstante, el libro ya consta en las principales distribuidoras para hacer las oportunas reservas o realizar los pedidos a la espera de su publicación:

https://www.amazon.es/Las-armas-contra-las-letras/dp/8419791997

https://www.fnac.es/a10654845/Juan-A-Rios-Carratala-Las-armas-contra-las-letras

https://www.editorialrenacimiento.com/los-cuatro-vientos-serie-mayor/3027-las-armas-contra-las-letras.html

https://www.todostuslibros.com/libros/las-armas-contra-las-letras_978-84-19791-99-3

https://www.libreriacompas.com/es/libro/las-armas-contra-las-letras_470887

A partir de este momento, y mientras llegan los primeros ejemplares, empieza una larga tarea de difusión para dar a conocer un libro, el primero de una futura trilogía, que pretende dar voz a los periodistas y escritores republicanos que fueron procesados durante la posguerra. 

Este blog cumple la misma función aportando día a día lo más significativo o curioso de las investigaciones llevadas a cabo, pero las mismas tienen como objetivo final la preparación de una trilogía dedicada a quienes acabaron en un paredón o pasaron años de cárcel por ejercer la libertad de expresión en la prensa republicana. Por lo pronto, ya tenemos el primer volumen a punto de aparecer, mientras ultimo la redacción del segundo con la voluntad de que el tercero esté en las librerías antes de jubilarme. 

El propósito supone una media de 6-8 horas de trabajo al día porque la consulta de la documentación la completo con una amplia bibliografía, que incluye las obras publicadas por estos escritores. El trabajo es arduo, pero cada vez que contacto con un hijo o un nieto de estos escritores encuentro razones de sobra para llevarlo a cabo. Hoy mismo, Carlos, el hijo de Antonio Buero Vallejo me ha mandado una amplia documentación sobre el consejo de guerra seguido contra el dramaturgo y que terminó con una condena a muerte. El agradecimiento por la generosidad del gesto dará paso a un trabajo de varias semanas hasta redactar el correspondiente capítulo.