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jueves, 7 de noviembre de 2024

El segundo volumen de la trilogía dedicada a los consejos de guerra de periodistas y escritores


 

A principios del presente año publicamos Las armas contra las letras. Los consejos de guerra de periodistas y escritores, 1939-1945. El compromiso asumido entonces fue que el segundo volumen de la trilogía estaría en las librerías al cabo de un año. El reto era complejo, pero ayer entregué a la editorial el original de Perder la guerra y la historia. La represión de periodistas y escritores, 1939-1945.

El cambio en el título se deriva del tipo de casos analizados en este volumen y el nuevo subtítulo intenta integrar lo sucedido en los consejos de guerra en un marco más amplio, el de la represión sufrida por los escritores y periodistas durante aquellos aciagos años.

Ahora quedan unos meses por delante donde hay que maquetar y revisar a conciencia el texto con ayuda de mis compañeros del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alicante y los amigos de la editorial Renacimiento. El trabajo es lento, pero si todo va bien a principios de 2025 tendremos el nuevo volumen en las librerías para ahondar en el conocimiento de lo sucedido en el Juzgado Militar de Prensa y otros órganos de la jurisdicción militar.

Mientras tanto, esta semana he empezado a redactar el tercer volumen a la espera de que me lleguen las decenas de sumarios solicitados al Archivo General e Histórico de Defensa. La elaboración de esta culminación de la trilogía será más lenta por el volumen de la documentación solicitada, pero espero tenerla lista a finales de 2026.

Os copio el índice de Perder la guerra y la historia:

 

ÍNDICE

-       Introducción

-       Fotografía Mendoza en el Madrid de 1943

-       El procesamiento del «novelista más guapo del mundo»

-       El proceso del capitán Saltatumbas

-       De la frivolidad al penal: la trayectoria de Santiago de la Cruz

-       Un consejo de guerra contra el ABC republicano

-       Antonio Buero Vallejo condenado a muerte

-       Joaquín Dicenta Alonso, «espíritu anarquizante e inmoral»

-       La peculiar trayectoria de Manuel García Bengoa

-       El consejo de guerra de Rosario del Olmo

-       La continuidad de la represión: Matilde Zapata, Rosario del Olmo y Amalia Carvia

-       La represión nunca olvida: Aurora Bertrana y M.ª Bueno Núñez de Prado

-       Antonio Agraz, anarquista y desesperado

-       Francisco Escola Besada en el punto de mira

-       El periodista Ricardo Flores murió en la cárcel

-       Los consejos de guerra de Ramiro Gómez Zurro

-       La «rebeldía» del masón Mateo Hernández Barroso

-       Un periodista de «moralidad intachable»: Antoni Pugués Guitart

-       La condena del conserje que fue periodista: Antonio Uriel

-       La petición de indulto de Vicente Ramón Esteban

-       Condenado a muerte y desconocido: Eduardo de Castro Escandell

-       El destino del comediógrafo César García Iniesta

-       La inocencia del «chequista» Enrique Peinador

-       Epílogo

-       Bibliografía

 

 

lunes, 10 de junio de 2024

Las armas contra las letras en internet


El pasado 15 de diciembre apareció Las armas contra las letras. Los consejos de guerra de periodistas y escritores (1939-1945), que fue publicado por la editorial Renacimiento y el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alicante. La buena acogida de este primer volumen de la trilogía dedicada a la represión que sufrieron los periodistas y escritores ha permitido que la tirada de este último se encuentre agotada desde el pasado mes de mayo y que Renacimiento haya aumentado su tirada inicial para dar cuenta de la demanda. Ahora, seis meses después, un libro escrito gracias a la inversión pública y como catedrático de una universidad pública debe ponerse a disposición de cualquier persona interesada por el tema en un repositorio de acceso libre. Cumplo así con una de las recomendaciones de la ANECA en su voluntad de que lo realizado con la participación de dinero público tenga una versión digital de acceso libre. Desde hoy, Las armas contra las letras forma parte del catálogo del Repositorio de la Universidad de Alicante:




Hoy mismo he entregado en el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alicante el segundo volumen de la trilogía que, en el caso de ser aprobado, aparecerá bajo el título de Perder la guerra y la historia. Los consejos de guerra de periodistas y escritores (1939-1945). Se inicia así un camino de varios meses que pasa por los informes de los especialistas y otros requisitos hasta que tengamos publicado este segundo volumen. Si hay suerte con los plazos y los informes, a finales de año la segunda entrega de la trilogía puede estar en las librerías. Como anuncio de esta futura publicación, os paso el índice de la misma:

PERDER LA GUERRA Y LA HISTORIA

 

La represión de periodistas y escritores (1939-1945)


ÍNDICE

-      Introducción

-      Fotografía Mendoza en el Madrid de 1943

-      El procesamiento del «novelista más guapo del mundo»

-      El proceso del capitán Saltatumbas

-      De la frivolidad al penal: la trayectoria de Santiago de la Cruz

-      Un consejo de guerra contra el ABC republicano

-      Antonio Buero Vallejo condenado a muerte

-      Joaquín Dicenta Alonso, «espíritu anarquizante e inmoral»

-      La peculiar trayectoria de Manuel García Bengoa

-      El consejo de guerra de Rosario del Olmo

-      La continuidad de la represión: Matilde Zapata, Rosario del Olmo y Amalia Carvia

-      La represión nunca olvida: Aurora Bertrana y M.ª Bueno Núñez de Prado

-      Antonio Agraz, anarquista y desesperado

-      Francisco Escola Besada en el punto de mira

-      El periodista Ricardo Flores murió en la cárcel

-      Los consejos de guerra de Ramiro Gómez Zurro

-      La «rebeldía» del masón Mateo Hernández Barroso

-      La condena de un periodista de «moralidad intachable»: Antoni Pugués Guitart

-      La condena del conserje que fue periodista: Antonio Uriel

-      La petición de indulto de Vicente Ramón Esteban

-      Condenado a muerte y desconocido: Eduardo de Castro Escandell

-      El destino del comediógrafo César García Iniesta

-      La inocencia del «chequista» Enrique Peinador

-      Epílogo

-       Bibliografía

 

miércoles, 15 de mayo de 2024

Las armas contra las letras: el listado del tercer volumen


La labor de investigación en los archivos militares requiere planificación y tiempo porque los plazos para obtener las copias digitales se dilatan a causa de la falta de personal en las plantillas. Así, cuando todavía estoy ultimando el original del segundo volumen dedicado a los consejos de guerra de periodistas y escritores durante el período 1939-1945, ya he establecido el listado de los procesados que aparecerán en el tercero y hace meses solicité al AGHD las correspondientes copias de los sumarios:

- Rafael González Castelll

- Dolores Precioso Córdoba

- Ramón, Augusto y Rodrigo Vivero Precioso

- Baltasar Fernández Cue

- Manuel Zambrano Jiménez

- Carlos Pérez Merino

- Francisco Javier Lapolla Serraller

- Eduardo Bort Vale

- Juan Antonio Gaya Nuño

- Pío Marcos Cuadrado

- Enrique Capdevila Pérez

- Eugenio Rosado Rivas

- José Carreño España

- Salvador Prieto Martínez

- Ángel de Lera García

- Antonio Nicas Amato

- Elpidio Alonso Rodríguez

- Francisco y Adela Anaya Ruiz

- Alejandro y Ángel Gaos González- Pola

- Enrique Paradas 

- Rafael Sepúlveda

- Carlos Rivero Gómez

- Elías Palma Ortega

- Jesús Menchón Manzanares

- Mariano Aldaval Rebullida

- Valentín de Pedro Benítez

- Antonio de Hoyos y Vinent

Con el análisis de esta treintena de casos, cabe pensar que la muestra ya sea lo suficientemente completa como para establecer las conclusiones acerca de la represión sufrida por periodistas y escritores durante el citado período. No obstante, tras la culminación de la trilogía, abriremos una web dedicada al tema donde podrán ser incluidos más casos.

Mientras tanto, hacemos un alto en el camino para atender una solicitud de la SGAE, que me ha pedido un extenso capítulo para un libro donde colaboro explicando los sumarios de algunos de sus miembros como Joaquín Dicenta Alonso, Manuel García Bengoa y otros.


lunes, 6 de mayo de 2024

Alfonso Botti y las terceras Españas


El trabajo de investigación me lleva a buscar y recopilar una infinidad de datos para documentar un relato veraz acerca de lo sucedido. La tarea es imprescindible, pero, de vez en cuando, conviene levantar la vista más allá del dato concreto y reflexionar en compañía de los colegas que, sin menosprecio de ese positivismo, plantean las grandes líneas del discurrir histórico.
Tanto en el primero como en el segundo volumen de Las armas contra las letras un tema recurrente es la posible existencia de la «tercera España». Yo no la niego, pero no la he encontrado en el marco de mis investigaciones. Eso sí, tampoco he visto las otras dos como sendos bloques monolíticos y homogéneos. Al contrario, los casos analizados rompen a menudo con los supuestos rasgos de esas Españas que sirven como metáfora, pero no tanto como realidad contrastada cuando acudimos a las experiencias concretas, que con frecuencia discurren por caminos singulares y hasta imprevisibles. 
El análisis propio de un trabajo de microhistoria me hace dudar de conceptos como la «tercera España», que con tanto oportunismo algunos defienden, pero el tema me interesa como vía para una reflexión compartida. De ahí el interés por el reciente y magnífico libro del hispanista Alfonso Botti publicado por la Universidad de Valencia:


Su lectura me ha ayudado a reflexionar sobre los casos analizados en mis libros y, a la hora del balance, cuando intentamos ir más allá de lo particular para establecer alguna categoría como síntesis, he introducido unos párrafos finales en el segundo volumen de Las armas contra las letras que son el fruto de contrastar lo aportado por Alfonso Botti con lo visto en decenas de sumarios judiciales. Los reproduzco a continuación:

El hispanista Alfonso Botti analizó las historias de las «terceras Españas» hasta el presente (2023). Su riguroso ensayo evita las respuestas sencillas tan habituales en los medios periodísticos y abre interrogantes para quienes, en algún momento, hemos reflexionado sobre el tema para sortear el caos de los casos individuales. Al finalizar el segundo volumen, apenas merece la pena recordar la obviedad de que la primera España no tuvo presencia entre las víctimas de la represión franquista. Sus miembros eran los victimarios con la correspondiente graduación en la responsabilidad, desde el silencio cómplice y atemorizado hasta la participación activa en las distintas facetas de esa represión. Algunos representantes de las propias letras, en su vertiente franquista por convicción o conveniencia, se sumaron a la labor represiva con ardor guerrero y delator, mientras que otros colegas cultivaban la exquisitez del escapismo. Todo sin menoscabo de la presencia sumarial de vencedores cuyas voces solidarias testimoniaron a favor de las víctimas en agradecimiento por la ayuda prestada durante la guerra. Sus nombres han quedado reflejados como ejemplos de otra España posible, incluso entre los vencedores, porque los avalistas testimoniaron de verdad, a diferencia de tantos salvadores, solo en las memorias o entrevistas, que nunca se presentaron en un juzgado.

Las víctimas de la más prototípica y comprometida segunda España, en el marco del colectivo que nos ocupa, son unas cuantas, aunque no demasiadas si tenemos en cuenta las cifras de los escritores y periodistas procesados. Su destino estuvo marcado por el paredón o las condenas más duras como paso previo a una muerte civil. A menudo estas víctimas aparecen mezcladas con quienes fueron encausados tras unas trayectorias que no encajan en el modelo establecido por quienes teorizan con fundamento, pero no siempre permanecen atentos a las realidades concretas porque las sobrevuelan a la búsqueda de una síntesis orientadora.

La inevitable especulación queda destrozada cuando observamos algunos de los casos analizados en estos volúmenes. La explicación de semejante promiscuidad en la derrota, cuando un Miguel Hernández podía compartir la condena de un Álvaro Retana, nos remite a otra obviedad: todos los encausados eran unos vencidos y los vencedores, poco dados a los distingos en momentos de intensidad represiva, apenas distinguieron entre quienes se vieron envueltos en denominaciones -marxistas, rojos, hordas…, nunca republicanos- tan inexactas como simplificadoras.

La represión verdaderamente dura precisa de categorías sencillas para favorecer su aplicación, aunque la misma muestre una relativa graduación en función de las trayectorias encausadas. La consiguiente simplificación de la realidad protagonizada por las víctimas fue tan obvia como el recordatorio que de la misma se deriva: la necesidad de buscar las voces concretas para recuperar, al menos, unos testimonios donde prevalece la condición de derrotado de vete a saber qué España. Probablemente sea la diversa, heterogénea y hasta caótica que pudo haber convivido, con sus problemas y limitaciones en un clima de tensión, de no mediar el golpe de Estado de unos militares dispuestos a convertir el país en un cuartel y la población en tropa bendecida por la Iglesia católica. La responsabilidad histórica del abrupto final y la posterior dictadura no fue del «paroxismo» de las posturas enfrentadas, sino de unas armas con voluntad de acallar cualquier letra y no digamos los versos sueltos, que abundaron durante el período republicano.

 


miércoles, 1 de mayo de 2024

El segundo volumen de Las armas contra las letras



Hoy, día de los trabajadores, cabe sentirse orgulloso de haber terminado un trabajo de investigación realizado a lo largo de los últimos meses. En este caso, se trata del segundo volumen de la trilogía dedicada a los consejos de guerra de periodistas y escritores. El primero, Las armas contra las letras, ya cuenta con una nueva tirada por la buena acogida que ha tenido y el segundo está prácticamente terminado a la espera de las últimas consultas y retoques, que se llevarán a cabo durante los meses de mayo y junio con la colaboración del Archivo General e Histórico de Defensa. Con vistas al tercero, ya está localizada y solicitada la documentación pertinente para su redacción.
A continuación, os facilito el índice provisional de este segundo volumen que tendrá, como el primero, unas cuatrocientas páginas y permitirá completar el análisis de los procesos instruidos por el Juzgado Especial de Prensa y otros tribunales militares:

ÍNDICE

-       Introducción

-       Fotografía Mendoza en el Madrid de 1943

-       El procesamiento del «novelista más guapo del mundo»

-       El proceso del capitán Saltatumbas

-       De la frivolidad al penal: la trayectoria de Santiago de la Cruz

-       Un consejo de guerra contra el ABC republicano

-       Antonio Buero Vallejo condenado a muerte

-       Joaquín Dicenta Alonso, «espíritu anarquizante e inmoral»

-       La peculiar trayectoria de Manuel García Bengoa

-       El consejo de guerra de Rosario del Olmo

-       La continuidad de la represión: Matilde Zapata, Rosario del Olmo y Amalia Carvia

-       La represión nunca olvida: Aurora Bertrana y M.ª Bueno Núñez de Prado

-       Antonio Agraz, anarquista y desesperado

-       Francisco Escola Besada en el punto de mira

-       El periodista Ricardo Flores murió en la cárcel

-       Los consejos de guerra de Ramiro Gómez Zurro

-       La «rebeldía» del masón Mateo Hernández Barroso

-       Los problemas judiciales de Salvador Prieto

-       La condena del conserje que fue periodista: Antonio Uriel

-       La petición de indulto de Vicente Ramón Esteban

-       Condenado a muerte y desconocido: Eduardo de Castro Escandell

-       El destino del comediógrafo César García Iniesta

-       La inocencia del «chequista» Enrique Peinador

-       Epílogo

-       Bibliografía

Si las consultas en el AGHD dan un resultado positivo, es probable que también incluya un capítulo dedicado a Mario Arnold, en realidad era José García Pérez, y otro a la suerte procesal de la familia de Augusto Vivero. En cualquier caso, ambos capítulos también podrían aparecer en el tercer volumen.

Enlace para la adquisición del primer volumen en la editorial Renacimiento:

https://www.editorialrenacimiento.com/los-cuatro-vientos-serie-mayor/3027-las-armas-contra-las-letras.html

 

viernes, 1 de marzo de 2024

Presentación de Las armas contra las letras


https://web.ua.es/es/actualidad-universitaria/2024/marzo2024/1-10/el-catedratico-de-la-ua-juan-antonio-rios-carratala-presenta-su-libro-las-armas-contra-las-letras.html

El próximo martes 5 de marzo, a las 19 horas y en la librería 80 Mundos de Alicante, presentaré Las armas contra las letras en compañía de mis amigos los profesores Ángel Luis Prieto de Paula y José Luis V. Ferris. Justo al anunciar la presentación he sabido de una reimpresión del original por el buen ritmo de las ventas. La noticia de esta segunda edición al cabo de dos meses desde la aparición del libro es un aliciente para culminar la segunda entrega de la trilogía.

Os paso una selección de las fotos tomadas por mi hijo Antonio que, aparte de ser un científico de datos a punto de leer su tesis doctoral en la Universidad de Alicante, es un excelente fotógrafo siempre interesado por conocer los valores democráticos en los que le hemos formado para rechazar cualquier totalitarismo:






jueves, 22 de febrero de 2024

Las armas contra las letras: Una entrevista radiofónica


La publicación de un libro supone la oportunidad de encontrar nuevos amigos que se interesan por su lectura, te llaman para preguntarte alguna cuestión y, en ocasiones, te ofrecen la oportunidad de darlo a conocer a través de sus propios medios, casi siempre sacados adelante con una desinteresada voluntad. El historiador y docente Fran Martín me llamó hace unos días para participar en su programa de una emisora local de Andalucía donde se ocupa de la historia de la Guerra Civil. Acepté encantado, como siempre lo hago con estos compañeros que tanto mérito tienen, y os paso el correspondiente enlace por si queréis escuchar la entrevista grabada el pasado día 20 de febrero:

domingo, 18 de febrero de 2024

Antonio Iturbe y Las armas contra las letras


 Foto: Antonio Iturbe Procedencia: Wikipedia

El 23 de enero de 2023 dediqué una entrada en este mismo blog a La playa infinita, la excelente novela de Antonio Iturbe. El tiempo dedicado a la investigación dificulta el deseo de leer todas las obras de esos autores a los que considero amigos con quienes converso desde la distancia. No obstante, cada vez que paso por el lugar alicantino que pisara Antoine de Saint-Exupéry, evoco la excelente obra de Antonio Iturbe dedicada al aviador que iba camino del Sur. Y ese recuerdo me indica que todavía tengo lecturas pendientes y mucho más satisfactorias que las de los sumarios judiciales.

 


El pasado día 17 Antonio Iturbe me mandó un email tras leer Las armas contra las letras. El texto me emocionó porque, entre otros motivos, ya he encontrado a ese «lector ideal» para el que escribimos los libros. Gracias a su autorización, reproduzco el texto del email:

 

He leído con interés y asombro Las armas contra las letras. Yo que soy un ferviente lector de Kafka he encontrado aquí todo el sentido a El proceso. De hecho, es bastante sorprendente, como citas, la escasa atención del cine y la literatura a esa avalancha de consejos de guerra, a cada cuál más funesto, cruel y absurdo. Es verdad que a veces la literatura y el cine intentan abrir grietas a la esperanza donde no las hay, o no se atisban. pero es que, sin esperanza, yo no podría levantarme de la cama.

Explicas la misión menos vistosa pero necesaria en su precisión del historiador, que ha de huir de la tentación embriagadora de la ficción y lo emocional. El trabajo es muy riguroso, pero consigues eso que tú mismo te propones de huir de la redacción notarial. Yo no sé si has entremetido hebras emocionales, pero yo he sentido agitarse mis emociones, mi indignación, sobre todo mi tristeza. Especialmente, cuando perfilas tan bien al encausado como Diego San José o la condena a muerte de Manuel Navarro por ser periodista y no tener familia rica o buenos contactos. Y tantos otros. Y ese fiscal Del Orbe, con esa sed de muerte. Bueno, tú no lo dices así, pero parece la Muerte misma. Es un libro riguroso, científico, de historiador, pero su autor no es alguien indiferente al dolor y eso para mí es muy importante.

Echando un vistazo en internet he visto tu respuesta a Trapiello, al que citas en el libro de manera muy correcta. No conozco personalmente a Trapiello, pero es (la frase es de Saint-Exupéry) de los que van por la vida con un pedestal debajo del brazo. Tu respuesta es contenidísima. Con esa educada retranca tuya que se filtra en las páginas de tus libros, pero creo que lo pone en su sitio. Y a ti en el tuyo, que es el que me gusta, el de la gente que trabaja para encender pequeñas luces en la oscuridad. Dice Trapiello que la gente de la que hablas no habría sido célebre más allá de los consejos de guerra. Sin embargo, cada sufrimiento importa. Todos de los que hablas eran personas que trataron de construir un mundo más diverso con las palabras y la literatura. Para mí son celebridades. Decía Saramago que la persona de la que más aprendió, la más sabia, la que más le enseñó sobre el mundo fue su abuelo, que era analfabeto. Esas son las cosas que Trapiello en su gran burbuja de ego no es capaz de comprender. Compadezcámosle.

Gracias por el esfuerzo de escribir este libro tan minucioso en nombre de todas esas no celebridades.

Un abrazo

Antonio Iturbe

Gracias a Antonio, Las armas contra las letras cuenta con una entrevista que ha sido publicada en Librújula y en Público el 28 de febrero de 2024:

https://librujula.publico.es/juan-antonio-rios-carratala-este-es-un-pais-donde-hemos-inventado-un-franquismo-sin-franquistas/


 


viernes, 9 de febrero de 2024

Andrés Trapiello y Las armas contra las letras


 

Foto. Andrés Trapiello, 2012. Autor: Asís G. Ayerbe Procedencia: Wikipedia

Andrés Trapiello ha escrito hoy en El Mundo un artículo sobre el primer volumen de la trilogía dedicada a los consejos de guerra de periodistas y escritores durante el período 1939-1945: Las armas contra las letras. Por desgracia, el texto solo es accesible para suscriptores y, como es lógico, no estoy autorizado a publicarlo, tal y como sería mi gusto. No obstante, os paso el correspondiente enlace con el deseo de que lo podáis leer por su indudable interés:

https://www.elmundo.es/la-lectura/2024/02/08/65c26c2dfdddffcb798b45a8.html

Andrés Trapiello merece todos mis respetos y así lo hago constar en mi libro, donde le cito positivamente en varias ocasiones. No obstante, mi metodología y conclusiones entran a veces en abierta contradicción con las suyas, como es habitual en este tipo de debates sobre temas históricos. He solicitado a la Universidad de Alicante que le invite para tener un encuentro acerca de lo que expone en su artículo. Si acepta la invitación, a pesar de las limitaciones económicas de una universidad pública a la hora de organizar este tipo de actos, para mí sería un honor participar en el mismo. Yo lo hago gratuitamente porque soy funcionario y, a estas alturas de mi casi jubilación, no espero obtener los "réditos académicos" de los que habla al final de su artículo. Solo me resta jubilarme como emérito y ya cumplo los requisitos.

Aparte de que no me llamo José Antonio, el nombre corresponde a mi fallecido hermano, en el artículo hay planteamientos muy discutibles y solo me han molestado dos afirmaciones. Yo, como cualquier historiador, podré acertar o no con mis hipótesis, pero nunca "fabulo" en un ensayo donde todas y cada una de las afirmaciones quedan sustentadas en la documentación utilizada y citada. La posibilidad de "fabular" en un trabajo de microhistoria es mínima, a diferencia de lo que sucede en otros, como el suyo, que es una brillante síntesis de lo sucedido entre 1936 y 1939. En cualquier caso, para ejemplo de fabulación está la invención de un libro inexistente citado en el artículo: Tiros de gracia, de José Luis Salado. Doy la referencia, aceptando que es un error sin importancia, porque cualquier acusación de recurrir a la "fabulación" debería ser ejemplificada y citada con el mayor detalle posible. Lo contrario es caer en lo genérico, siempre agradecido en un artículo periodístico y nunca procedente en un ensayo universitario.

Y, por supuesto, las víctimas de la represión franquista no siempre son héroes y algunas tuvieron comportamientos cuestionables durante la guerra. Así lo señalo en el libro, incluso para decepción de unos pocos descendientes de esas víctimas. Por otra parte, soy plenamente consciente del «terror rojo» estudiado por Julius Ruiz entre otros, que tantas barbaridades provocó. También cito, al final del libro, a los periodistas partidarios del general Franco que fueron represaliados de forma tan brutal como injustificada. El problema es que yo he acotado temporalmente mi investigación, 1939-1945, y durante ese período las barbaridades fueron hegemonizadas por el bando vencedor, porque el otro bastante tenía con intentar preservar la vida.

Jamás afearía a Andrés Trapiello que en su libro nunca hable de los consejos de guerra celebrados entre 1939 y 1945 porque su acotación temporal es de 1936 a 1939. El mío se centra en la represión ejercida durante la posguerra y eso, por supuesto, no supone ignorar lo sucedido anteriormente. Puestos a pensar en algunas víctimas que tuvieron comportamientos rechazables, le recomiendo el capítulo dedicado a Augusto Vivero (pp. 157-168). No es el único donde cuestiono a la víctima, pero tal vez sirva como muestra.

Andrés Trapiello indica que ninguno de los procesados habría merecido la posterioridad de no mediar su represión en un consejo de guerra. Al margen de que en el segundo volumen verá casos como el de Antonio Buero Vallejo, yo soy consciente de que los estudiados no son como el admirado Chaves Nogales. El problema es que mi libro no pretende valorar críticamente su aportación a las letras, sino testimoniar la barbarie de la que fueron víctimas. Y, para tal fin, basta con haber pasado por un sumarísimo de urgencia con independencia de la brillantez periodística o literaria. Por cierto, ya que Andrés Trapiello elogia a Miguel Hernández, al menos podría haber citado que también dediqué un volumen previo a su caso. 

Por último, nunca he pretendido ser equidistante y, por supuesto, deseo ser ecuánime porque es uno de los requisitos de mi trabajo. La cuestión es otra. Entre quienes fusilaron y los fusilados de aquella posguerra no puedo, ni quiero, ser equidistante porque respeto el derecho a la libertad de expresión, incluyendo a quienes la utilizaron durante la guerra con poco o nulo acierto. Acerca de lo ecuánime o no de mi trabajo, con mucho gusto, debatiría con mi admirado Andrés Trapiello, que tampoco parece demasiado ecuánime en su artículo, probablemente por la falta de espacio y hasta por vincular una obra de Javier Cercas con "el procés" ya que supuestamente comparten el rasgo de la ensoñación. Vaya destino para Soldados de Salamina...

La invitación para el debate público en la sede de la Universidad de Alicante está servida y en sus manos dejo la respuesta, que de antemano tendré en cuenta para futuras entregas de Las armas contra las letras.

PD. Por error mío, el enlace al artículo de Trapiello era incorrecto. Ya está corregido. Pido disculpas por el involuntario despiste. También pido disculpas por algunos errores del texto que acabo de corregir. Nunca escribo un texto en quince minutos, pero la premura por contestar a veces nos lleva a la falta de rigor. Procuraré evitarla y, sobre todo, volver a mis libros, donde la deseada corrección es fruto de muchas revisiones.