sábado, 4 de abril de 2026

Guerra total, de Manuel Chaves Nogales


 Manuel Chaves Nogales

Los hallazgos literarios todavía son posibles si nos ocupamos de una época como la II República, cuando tantos textos quedaron sepultados en folletos de escasa circulación o en publicaciones periódicas con colecciones a menudo perdidas o diezmadas. Si a estas circunstancias añadimos la muerte, el exilio o el procesamiento de numerosos autores, incluso la utilización de esas mismas publicaciones como pruebas de cargo en los consejos de guerra, la posibilidad de encontrar textos significativos y hasta ahora desconocidos aumenta.

La búsqueda de esas joyas bibliográficas requiere una dedicación constante a lo largo de muchos años. La ejemplifica con singular tesón Abelardo Linares, como bibliófilo atento a las publicaciones periódicas de este período y editor de Renacimiento, cuyo catálogo tanto ha contribuido al conocimiento de una Edad de Plata que, por responder a esa denominación, no debiera circunscribirse a una limitada nómina de grandes autores y obras maestras.

La labor de recuperación de ese catálogo ha añadido numerosas teselas a un mosaico complejo que, a menudo, cuestiona las líneas trazadas por los manuales literarios. El desafío se encuentra ahora fundamentalmente en la recuperación de lo publicado en las revistas y periódicos, que a estas alturas debiera estar digitalizado en mejores condiciones para facilitar la labor de los investigadores.

De hecho, desde que empecé a interesarme por esta época comprendí que había dos repúblicas: la de los libros escritos a partir de otros libros y la de aquellos que también partían de esas fuentes a menudo relegadas al olvido. La primera suele ser previsible, mientras la segunda -más caótica por heterogénea- depara sorpresas a quienes confían en lo establecido por las «brillantes síntesis» de los manuales.



Abelardo Linares

El tesón depara satisfacciones cuando el hallazgo se convierte en un acontecimiento literario. La más reciente llamada telefónica de Abelardo Linares, siempre ilusionado con sus trabajos, incluyó una sorpresa mayúscula: la inminente publicación de una colección de relatos atribuidos a Manuel Chaves Nogales que podían ser la continuación de su más reconocida obra: A sangre y fuego.

La labor periodística del escritor andaluz es un pozo sin fondo que ha requerido el trabajo de varios colegas. Gracias a sus aportaciones, poco a poco vamos completando los cientos de artículos que una vez exiliado Manuel Chaves Nogales repartió por publicaciones de diferentes países hasta su temprana muerte. Sin embargo, todavía no podemos hablar de unas obras completas y así lo confirma Guerra total. Episodios de la guerra civil española.

Bajo este título, Renacimiento está a punto de publicar una serie de relatos que no aparecieron con el nombre de Manuel Chaves Nogales, sino con distintos seudónimos. Al margen de las argumentadas razones expuestas por el editor e Ignacio Martínez de Pisón, autor del prólogo, la lectura de los mismos tiene un aire de familia que nos recuerda la experiencia de leer A sangre y fuego.

La relevancia del hallazgo justifica que ahora aparezca con el título de Guerra total, pero en una futura edición crítica que debiera elucidar algunas cuestiones esos relatos deben integrarse, como una segunda parte, en A sangre y fuego. A falta de una prueba definitiva, no albergo la menor duda de que fueron escritos por Manuel Chaves Nogales, un autor por entonces con poderosas razones para recurrir a seudónimos, incluso prestados.

Tiempo habrá para analizar hasta qué punto estos relatos matizan nuestro conocimiento del genial escritor. También la consulta de documentos hasta ahora olvidados, como los recopilados por Juan Carlos Mateos, nos ayudará en este sentido. Mientras tanto, gocemos con la lectura de unos relatos que están a la altura de lo mejor escrito acerca de la Guerra Civil y van a constituir un acontecimiento literario durante esta primavera.

Gracias a Abelardo Linares, he tenido la oportunidad de leerlos antes de su publicación. Incluso de participar en las pruebas de imprenta. La impresión que perdura es la del lector y, como tal, me engancharon hasta el punto de que los leí sin descanso. Habrá que examinarlos de nuevo, anotar, reflexionar…, pero lo fundamental es que Manuel Chaves Nogales me ha permitido adentrarme en aquellos aciagos días con una nueva perspectiva.

Lo agradezco como lector y solo cabe que los amantes de la obra del autor andaluz, que ya somos legión gracias a la labor de rescate emprendida por varios colegas, nos felicitemos por este hallazgo posible gracias al tesón de Abelardo Linares. Tenerlo como editor y amigo es una verdadera suerte y ahora, además, con un nuevo motivo de agradecimiento que pronto será colectivo por la inminente publicación de Guerra total.

Más información en:

https://www.editorialrenacimiento.com/catalogo/3399-guerra-total.html



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