El cuatrimestre iniciado el pasado mes de septiembre -véase la entrada del 30 de
agosto– ha finalizado con todos los objetivos cumplidos. La publicación del
tercer volumen de los consejos de guerra de periodistas y escritores ha sido
aprobada por la UA, mientras que el cuarto está en una fase avanzada. La
revista que dirijo, Anales de Literatura Española, acaba de publicar su
número 44, dedicado a la literatura del exilio republicano y preparado con la colaboración
del grupo de investigación GEXEL. Al mismo tiempo, la revista ha renovado su
sello de calidad FECYT y sigue en el cuartil Q1 como prueba de su positiva evolución
durante estos últimos años. La web consejosdeguerra.es, presentada el pasado 15
de septiembre en el Parlamento Europeo, llegará en enero o febrero a los cien
casos referenciados con el objetivo de culminar el trabajo en junio de 2028. El
monográfico de Don Galán, la revista teatral del Ministerio de Cultura,
sobre la censura durante el período franquista ya está terminado a la espera de
su próxima presentación. He entregado tres trabajos para publicar en diferentes
volúmenes y las tareas de investigación han sido completadas con las de
divulgación, entre las que este blog ha ocupado un lugar destacado con unas
cifras alentadoras: 82000 visualizaciones en 2025. Y, por supuesto, hemos
culminado un nuevo cuatrimestre docente con la valoración a la que hice
referencia en una anterior entrada.
Los objetivos del segundo
cuatrimestre pasan por completar el trabajo de edición del tercer volumen de
los consejos de guerra y culminar la investigación relacionada con el cuarto
conforme me vaya llegando los sumarios del AGHD. Al mismo tiempo, he iniciado
los contactos con la APM para completar la investigación con la documentación
de su archivo. Y, a partir de enero, iniciaré los trámites para facilitar
que las familias de las víctimas de esos consejos de guerra soliciten la
anulación de los mismos por la vía judicial una vez conseguida por la
legislativa.
No obstante, mi propósito
es ir culminando este proyecto de investigación y dedicar mis dos últimos cursos
en activo a otros temas. En este sentido, he iniciado los trabajos relacionados
con el centenario de la Generación del 27 y estoy redactando otro dedicado a un
joven comediógrafo, Adrián Perea, con motivo de su homenaje al siempre admirado
Miguel Mihura.
Por otra parte, mi
andadura al frente de Anales de Literatura Española terminará el próximo
mes de junio con la publicación del número 45. El cambio debía haberse
producido ahora, pero una feliz noticia relacionada con la maternidad lo ha
pospuesto. Así, poco a poco, vamos dejando paso a los jóvenes
profesores. Un proceso que vivo día a día porque también mi hijo ha debutado
este curso como docente y, gracias a sus preguntas, tengo la
satisfacción de volver a sentir el entusiasmo de lo novedoso.
En realidad, mi propósito
inicial era jubilarme en enero de 2026 tras cuarenta y cuatro cursos como
investigador y docente en la UA. El trabajo me sigue ilusionando, pero estoy cansado y creo merecer un retiro junto a mi esposa también jubilada para
escribir solo sobre cuestiones divertidas que nos permitan rememorar un pasado
cuya presencia cada vez resulta más necesaria para afrontar el día a día.
Una circunstancia
extraacadémica ha condicionado mi decisión de seguir en activo hasta junio de
2028 y jubilarme entonces como catedrático emérito de la UA, pues reúno los
requisitos desde hace nueve años. La vanidad resulta absurda a estas alturas,
pero en este caso se trata de una cuestión de dignidad por cuestiones que algún
día explicaré con la debida franqueza. Mientras tanto, me quedo con el apoyo
mostrado por mi familia y colegas, que este año a punto de finalizar ha tenido
momentos de emoción y agradecimiento. Gracias a ellos, seguiré en activo,
aunque el ánimo pida un descanso que considero merecido
tras medio siglo de vida universitaria.


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