Fiel a su cita semestral, Anales de Literatura Española acaba de publicar su número 45, que como corresponde a los editados en junio es de carácter misceláneo. Mientras el próximo monográfico ya está muy avanzado, hemos recibido la excelente noticia de que en los datos de 2025 de la métrica CiteScore de Scopus la revista ha alcanzado el Q1, culminando así una progresión iniciada en 2022 cuando por primera vez estuvimos en esta clasificación con un Q4.
A la espera de la confirmación que supondrán los datos del Journal Citation Reports (Web of Science), la revista cuyas riendas tomé en 2020 ha alcanzado todos los objetivos propuestos por el Consejo de Redacción. Desde entonces hemos publicado catorce números con casi doscientos artículos, pero sobre todo hemos adecuado a los tiempos la metodología del trabajo para convertir la revista en una plataforma útil al servicio de la difusión accesible y gratuita de la investigación universitaria.
Mi compromiso terminaba con el número 44, pero la feliz circunstancia de una baja maternal me ha obligado a prolongarlo hasta el 45. Si todo va según lo previsto, en septiembre u octubre, cuando vuelva mi compañera, daré el relevo en un paso más hacia mi jubilación.
Los años no pasan en balde. Los objetivos del curso están cumplidos. En julio llegarán los ejemplares del tercer volumen dedicado a los consejos de guerra de periodistas y escritores, mientras el cuarto está prácticamente redactado. Hace unas semanas el monográfico publicado en Don Galán recibió un importante premio del Ministerio de Cultura como parte de una trayectoria en la que he trabajado desde el principio. He mandado colaboraciones a tres homenajes a otros tantos compañeros que se jubilan, he entregado dos artículos que me solicitaron para unos monográficos y estoy pendiente de la publicación de diferentes trabajos ya finalizados.
Me resulta difícil decir no a los compañeros, pero también es cierto que ahora, cuando voy a dedicar mis supuestas vacaciones de julio a presidir un tribunal de oposiciones y participar en otro de la UNED, el agotamiento llega como un recordatorio de que estoy cerca de la jubilación, que he pospuesto hasta junio de 2028 por circunstancias donde mi voluntad ha quedado relegada a un segundo plano.

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