viernes, 26 de junio de 2026

Objetivo cumplido: la tetralogía sobre los consejos de guerra


El azar propicia que en algunas ocasiones las buenas noticias se acumulen en una misma jornada. Ayer, a primera hora de la mañana, terminé de preparar el original de un libro colectivo, Cinefilia y memoria, escrito en colaboración con varios colegas y amigos que han dado testimonio de su amor al cine como ejercicio de la memoria. Si todo discurre con normalidad, el libro aparecerá publicado a mediados o finales del próximo curso.
Poco antes del mediodía, me llamaron del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alicante para comunicarme la llegada de los primeros ejemplares de La colmena, el tercer volumen de los dedicados a los consejos de guerra de periodistas y escritores. El libro se pondrá a la venta el próximo 6 de julio y para esa fecha toda la información bibliográfica del mismo constará en la web consejosdeguerra.es. La promoción la posponemos hasta septiembre porque julio es un mal mes para esta labor, al menos en lo que respecta a las presentaciones.
También ayer, por el azar al que antes me refería, imprimí el cuarto volumen de la tetralogía: Final de trayecto, del cual os paso el índice que todavía podría sufrir alguna variación:


En 2022, después de publicar Los consejos de guerra de Miguel Hernández (Ministerio de Defensa-UA), me propuse la tarea de testimoniar todos los procesos seguidos por entonces contra los periodistas y escritores vinculados con la causa republicana. La tarea, en opinión de los colegas, era una locura, sobre todo para alguien cercano a la jubilación. Tenían razón, pero la salud y el ánimo me han acompañado durante estos cuatro años, tres volúmenes ya están publicados y el cuarto, con el que cerraré mi producción como investigador, aparecerá a lo largo del curso 2027-2028, el de mi jubilación.
Hace mucho tiempo vi por primera vez She Wore Yellow Ribbon (1949), del maestro John Ford. Por entonces admiré este western como tantos otros que me han apasionado a lo largo de mi experiencia de espectador. La película aquí titulada La legión invencible por culpa de algún iluminado la volví a ver cuando ya había cumplido los sesenta. Ese día comprendí que el capitán Nathan Cutting Brittles interpretado por John Wayne es un ejemplo a seguir en materia de jubilación. Así lo he hecho, sin necesidad de enfrentarme a los indios y con el debido reposo, pero con la obligación de trabajar duro hasta el último día de una trayectoria de más de cuarenta años al servicio de la universidad, que es un destino más llevadero que el de la caballería en el Oeste.
Bromas aparte y con el guiño de sentirme como el protagonista de la citada película, el objetivo está alcanzado porque mis indios particulares han vuelto a la reserva en son de paz y sin ser humillados. Tres volúmenes editados y el cuarto redactado permitirán recuperar el testimonio de tantos periodistas y escritores que sufrieron una durísima persecución por el supuesto delito de ejercer la libertad de expresión. Ellos han sido el verdadero motor para escribir unas mil quinientas páginas en cuatro años. De algo me habrá valido mantener, llegada la senectud, la condición de admirador de John Ford.

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