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miércoles, 1 de octubre de 2025

La lectura de una tesis sobre Concha Alós


 La nueva doctora junto con el tribunal

Ayer tuvo lugar en la Universidad de Alicante la lectura de la tesis presentada por la doctoranda Nieves Ruiz sobre la obra literaria de Concha Alós, que he dirigido durante estos tres últimos cursos en el marco del Programa de Doctorado de Filosofía y Letras de dicha universidad. La tesis obtuvo la máxima calificación de un tribunal presidido por la doctora Helena Establier Pérez con la doctora Maja Zovko como secretaria y el doctor Jobs Weigel como vocal.

La dirección de una tesis doctoral es una tarea que requiere muchas horas de debates, consultas y correcciones. El factor humano es esencial para estos menesteres y, afortunadamente, he trabajado a gusto con Nieves. Incluso me ha contagiado su entusiasmo como investigadora dedicada a analizar la trayectoria biográfica y creativa de una novelista que nos dejó hace catorce años en unas circunstancias penosas.

El acto de la lectura tiene su ritual propio, que lo seguimos al pie de la letra, y ahora se abre una nueva etapa para la ya doctora, que disfrutará de un año más de beca con el objetivo de completar su currículo e intentar acreditarse como contratada doctora y presentarse a las próximas convocatorias de plazas docentes.

La investigación universitaria, sobre todo en sus primeras etapas, supone una labor intensa con una escasa recompensa económica en el caso de disponer de una beca predoctoral. La mensualidad apenas supera el salario mínimo interprofesional y, en el plazo de tres años, hay que sacar adelante una tesis sin tener nunca la seguridad de contar con una beca posdoctoral o una plaza universitaria para proseguir la labor como investigador.

El riesgo de emprender este camino es tan notable como la incertidumbre acerca del futuro profesional. Yo siempre aviso en este sentido a quienes me comunican su voluntad de doctorarse, pero también es verdad que las catorce personas que me buscaron como director de su tesis y culminaron la tarea encontraron un acomodo en el sistema educativo. Incluso ya cuento con dos jubiladas entre mis antiguas doctorandas.

A Nieves Ruiz le sobran ganas y entusiasmo para culminar esta tarea a la búsqueda de una plaza tan necesaria para su futuro. Aquí o donde sea, porque las oportunidades surgen y nunca hay que desaprovecharlas. Solo queda desearle la mejor de las suertes con la seguridad de que contará con mi ayuda para lo que sea preciso. Incluso aunque prosiga por los complejos caminos del feminismo y la ecología como vías de conocimiento de los textos literarios. Unos caminos que he conocido con la voluntad de no quedarme anclado en otros tiempos y el convencimiento de que nunca terminamos de aprender.

 


sábado, 30 de agosto de 2025

Un cuatrimestre ilusionante


 

El verano se encamina al final sin necesidad de que nos lo recuerde el Dúo Dinámico. El inicio del cuadragésimo tercero curso como profesor de la UA lo afronto como un nuevo desafío, que vendrá repleto de actividades relacionadas con la investigación difundida a través de este blog. Las entradas dedicadas a la memoria, que no la historia, quedan pospuestas hasta la aparición en Navidades de un blog específico para las mismas.

Este verano he ultimado La colmena, el tercer volumen de la trilogía dedicada a los consejos de guerra de periodistas y escritores. A partir de septiembre empieza el proceso de informes y gestiones para su publicación, que preveo a finales del curso. No obstante, y a la vista de la difusión del primero en su versión digital, tal vez me decante por la misma para llegar al máximo número de lectores. En cualquier caso, es un tema a estudiar con las autoridades académicas y las editoriales.

A lo largo del verano he finalizado tres artículos ya enviados a la espera de su publicación en revistas académicas: el primero, escrito con mis colegas Adrian Shubert (York University) y Antonio Cazorla (Trent University), versa sobre el proceso a Miguel Hernández; «Pornógrafos y bohemios en las cárceles de la Victoria», que aparecerá en el homenaje a un amigo y «Las extrañas víctimas de la represión franquista», actualmente en fase de revisión.

Asimismo, he redactado la intervención en la sesión plenaria de un congreso dedicado a la literatura durante el franquismo que tendrá lugar el próximo mes de octubre en Alcalá de Henares. La invitación de los organizadores es una oportunidad de contactar con jóvenes investigadores que me mostraron su solidaridad por lo sucedido en marzo.

Una tarea a más largo plazo es la redacción de la ponencia «Los caricatos del cine mudo y la Generación del 27», encargada por los organizadores del congreso Los 100 años del 27. La vuelta a estos temas del humor siempre es una oportunidad de disfrutar.

Mientras estos trabajos superan etapas, otros están a punto de culminarlas y daré cuenta de las correspondientes novedades bibliográficas. Sin embargo, me ilusiona especialmente la presentación de una web dedicada a los escritores y periodistas objeto de mis estudios. Si los plazos se cumplen, la tendremos antes de finalizar septiembre gracias a la ayuda del grupo de investigación MIF.

Por otra parte, ya tengo agendadas varias presentaciones de mis dos últimos libros y el dedicado a Miguel Hernández. En la medida de mis posibilidades intentaré acudir a las invitaciones cursadas por las universidades y los grupos dedicados a la memoria histórica.

La investigación debe ser completada con la tutorización de los doctorandos. El 30 de septiembre, Nieves Ruiz presentará una tesis doctoral sobre Concha Alós y estoy finalizando la revisión de otra dedicada a las didascalias verbales en el teatro español. Unos becarios terminan y otros empiezan, como la estudiante procedente de China que trabajará sobre Almudena Grandes y la de Costa de Marfil, que lo hará sobre los autos sacramentales de Miguel Hernández.

La investigación también es divulgación. A la espera de la emisión en La 2 de un documental acerca del NO-DO donde colaboro, en fechas próximas participaré en el rodaje de otro realizado por una productora catalana y centrado en la figura de Miguel Hernández.

No obstante, el proyecto más complejo todavía no lo debo anunciar porque su realización depende de instancias oficiales, Las gestiones comenzarán en septiembre y espero dar noticias al respecto antes de Navidades, pues la temática guarda relación con los consejos de guerra de periodistas y escritores.

Si añadimos la publicación en noviembre de un monográfico sobre la censura franquista en el teatro y en diciembre de otro sobre la literatura del exilio, en colaboración con el grupo GEXEL, así como la recepción de los primeros sumarios solicitados al AGHD para su análisis durante el presente curso, no habrá tiempo para aburrirse. Solo espero contar con la salud necesaria para afrontar las tareas y, en compañía del alumnado, iniciar un nuevo curso con el ánimo de un becario, aunque los años pesen lo suyo.

 

sábado, 4 de febrero de 2023

La guerra innombrable de Concha Alós


La lectura de las obras de Concha Alós con el objetivo de dirigir una tesis doctoral sobre la misma me ha llevado hasta El caballo rojo, publicada originalmente en 1966 y reeditada con esmero por La Navaja Suiza en fechas recientes.
La citada novela da cuenta de las experiencias de la autora durante la Guerra Civil, cuando junto a su familia la futura escritora debió abandonar Castellón para refugiarse en Lorca. El punto de partida es esta circunstancia biográfica con su previsible dramatismo, pero pronto El caballo rojo va más allá de la misma y se convierte en una de las primeras novelas sobre la Guerra Civil escritas por quienes la habían vivido en la zona republicana y publicadas bajo la censura del franquismo.
La novela resulta interesante por diferentes motivos, pero al leerla en la actualidad no deja de sorprender un rasgo previsible si recordamos la actuación de la censura franquista durante los años sesenta: la Guerra Civil casi es innombrable, al menos como hecho histórico con sus correspondientes causas y protagonistas.
La doctrina oficial, con motivo de la campaña de los XXV Años de Paz que estudié en Petróleo, monjas y poetas, permitía la novedad de que los derrotados fueran presentados como personas, incluso como españoles. El avance era notable con respecto a lo sucedido desde 1939, pero el límite estaba en buscar algún tipo de explicación histórica acerca del conflicto que fuera más allá de lo individualizado en torno a sentimientos, pasiones, comportamientos, reacciones... cuyo origen nunca cuenta con una explicación política, ideológica o social. 
Los personajes de estas novelas viven en medio de una guerra innombrable que parece ser fruto de un destino inexorable. Concha Alós, como su amigo Ángel M.ª de Lera, lo sabían y mucho hicieron dando voz a unos derrotados que lo seguían siendo en los sesenta. El problema es que, más de cincuenta años después, esa derrota carece de cualquier contexto histórico y explícito en unos textos que nos remiten a las todavía graves restricciones de la censura en el país de los XXV Años de Paz.
A mediados de los sesenta, Concha Alós debió saber callar para poder escribir. El resultado conserva un indudable interés literario, pero también las limitaciones impuestas por una censura que no cesó hasta más allá incluso de la muerte del dictador.

jueves, 2 de febrero de 2023

Recuperar a Concha Alós


La dirección de una tesis doctoral a veces te lleva por el camino de compartir con un doctorando tu propia investigación y en otras ocasiones te permite conocer un nuevo campo. Desde hace unos pocos meses estoy dirigiendo una tesis doctoral sobre la escritora Concha Alós, que falleció en unas circunstancias tan dramáticas como, por desgracia, frecuentes en quienes optaron por reflejar la cara más oscura de la España que conocieron de primera mano. 
La novela Los enanos (1962) ha sido reeditada con éxito en fechas recientes por la editorial La Navaja Suiza. Gracias a esta labor pudimos conocer una obra que permanecía olvidada más allá de la meritoria labor de unos pocos estudiosos. Leerla es asomarse a la España del final de la autarquía, el destrozado y cutre país que, por fortuna ajena a la voluntad del general Franco, dio paso al desarrollismo de los años sesenta. En mi libro Contemos cómo pasó explico algunos de los motivos por los que a menudo evocamos con una sonrisa esos años sesenta, pero nunca cabe olvidar el punto de partida, magníficamente retratado por Concha Alós en esta novela, al igual que apareció en películas y obras teatrales coetáneas también ahora olvidadas, incluso negadas por la memoria. 
El recuerdo de aquellos años es particularmente desagradable para la mayoría y, puestos a recordar, muchos optan por momentos donde no estuviera tan presente la miseria moral, física y económica de un país desnortado y sumido en los delirios de quienes gobernaban con un menguante concepto de la realidad. 
La memoria tiende a privilegiar lo agradable o positivo, pero si nos dejamos llevar exclusivamente por este criterio tan comprensible acabamos convirtiendo esa memoria en una falsificación de la realidad histórica. La lectura de la citada novela de Concha Alós es un excelente aviso para evitar esa deriva de la memoria con tantos seguidores entre los lectores.