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miércoles, 5 de julio de 2023

Las caricaturas de José Robledano (y 3)


El 28 de diciembre de 1937, José Robledano celebró el día de las inocentadas en Claridad anunciando el ahorcamiento de Benito Mussolini, el personaje con más presencia en sus caricaturas. Casi ocho años después la imagen se convirtió en realidad y ha dado la vuelta al mundo como una de las más impactantes de la época. El caricaturista la presintió, aunque solo fuera en una inocentada propia del ambiente violento de la Guerra Civil.


Barcelona también sufrió intensos bombardeos durante la guerra y, desde un Madrid solidario, el 19 de marzo de 1938 José Robledano publica esta caricatura en Claridad, donde subraya que el «trimotor fascista» estaba pilotado por Hitler, Mussolini y un Franco que vuelve a aparecer con su habitual aspecto afeminado gracias, sobre todo, a sus imaginados rizos.


El anticlericalismo de José Robledano dista mucho de ser un rasgo aislado entre los caricaturistas republicanos durante la Guerra Civil, pero en su caso se presenta con una especial contundencia donde no cabe el matiz o la duda. Un ejemplo lo encontramos en esta caricatura de un obispo franquista publicada en Claridad el 20 de febrero de 1937.


La política de no intervención siempre fue considerada como una farsa que perjudicó gravemente a los intereses de la II República y permitió la intervención sin límites de las fuerzas alemanas e italianas. Un nuevo ejemplo lo encontramos en esta caricatura de José Robledano publicada en Claridad el 23 de enero de 1937.


Frente a la denostada política de no intervención practicada por los países occidentales, José Robledano enfatiza el valor de la solidaridad mostrada por la izquierda política y los sindicatos de otros países, al igual que hizo a menudo Claridad en sus editoriales. La caricatura fue publicada el el 19 de diciembre de 1937.

martes, 4 de julio de 2023

Las caricaturas de José Robledano (2)


Las imágenes de la Guerra Civil a menudo rivalizan en el horror que reflejan, pero el mismo aumenta hasta lo insoportable cuando vemos cadáveres de niños a resultas de los bombardeos u otras acciones bélicas. A la altura del 6 de enero de 1937, José Robledano ya sería consciente de esta dramática realidad en un Madrid constantemente bombardeado y en la caricatura de ese día, publicada en Claridad, se acuerda del «miserable Santa Claus nazi». 


La prensa republicana durante el período bélico tiene una orientación más movilizadora y propagandística que verdaderamente informativa. Las consignas, por lo tanto, menudean en los titulares y los editoriales. Las caricaturas se suman a esta labor con el apoyo de unas imágenes tan explícitas como comprensibles por los milicianos o quienes estaban en la retaguardia, que podían ser analfabetos dado el alto porcentaje de analfabetismo de la época. La caricatura de José Robledano publicada en Claridad el 12 de febrero de 1937 aboga de nuevo por la unidad con el objetivo de que prevalezca «la única bandera: Ganar la guerra».


La crítica a la no intervención de los países democráticos fue una constante casi obsesiva de los caricaturistas republicanos. José Robledano se suma de nuevo a esta línea editorial con la caricatura publicada en Claridad el 12 de marzo de 1937, que vuelve a tener a Mussolini como protagonista y beneficiario de la no intervención.


Una guerra civil es un tiempo especialmente duro, tal vez el que más, y no cabe esperar demasiadas muestras de reconciliación por parte de los bandos enfrentados. Al contrario, la violencia alimenta la violencia y el enconamiento acaba siendo brutal. Un ejemplo es la dureza de esta caricatura publicada por José Robledano en Claridad el 12 de mayo de 1937 cuyo lema, subrayado por la tremenda imagen, es «todo puede disculparse; la traición, no».


El anticlericalismo de José Robledano, que cabe vincular con el apoyo de la jerarquía católica al general Franco, se muestra a lo largo de numerosas caricaturas. La publicada en Claridad el 15 de septiembre de 1937 nos habla de un nuevo «mandamiento»: el de matarás con todos los medios a tu alcance. El dibujante vio su concreción a lo largo de una guerra vivida en una capital sitiada donde la muerte estuvo presente desde el primer al último día, como preámbulo de una posguerra donde nunca se ausentó.

lunes, 3 de julio de 2023

Las caricaturas de José Robledano (1)

Gracias a la valentía de José Robledano y su familia, los investigadores disponemos de unas excelentes imágenes que reflejan la represión y la miseria vividas en las cárceles de la posguerra. El relato de su elaboración y salida clandestina de los centros penitenciarios refleja la voluntad de preservar la memoria de aquella infamia. Las mismas ahora se encuentran depositadas en la Biblioteca Nacional de España y a menudo han servido para ilustrar trabajos sobre la historia de ese período. Sin embargo, las caricaturas publicadas en Claridad, diario portavoz de la UGT, y otras cabeceras republicanas apenas son conocidas. Por lo tanto, resulta habitual que nos refiramos a su condena en un consejo de guerra sin tenerlas en cuenta. Con el objetivo de evitar esta circunstancia, voy a editar en este blog una selección de las caricaturas de José Robledano publicadas en el citado diario socialista.


El 22 de diciembre de 1937, los republicanos vivían un fugaz episodio de euforia tras la inicial toma de Teruel, que pronto volvería a las manos de las fuerzas del general Franco. José Robledano se suma a este clima con una caricatura publicada en Claridad donde tilda al citado general y su aliado Mussolini, un habitual de sus dibujos, como los «amantes» de Teruel. Cabe observar el retrato afeminado de Franco con unos inequívocos rizos, ojos maquillados y boca sensual. Bluff destacó en este sentido, y le costó la vida, pero otros caricaturistas republicanos también optaron por esta vía para burlarse de quien encabezaba las tropas enemigas.


Al igual que otros caricaturistas republicanos, José Robledano a menudo se limita a ilustrar las consignas divulgadas por el periódico donde colabora. En esta ocasión, y con motivo de la celebración del 1 de mayo de 1937, Claridad reclamó la unidad de las centrales sindicales para combatir el fascismo. El caricaturista trasladó con sencillez pedagógica esta consigna a su dibujo arriba reproducido.


Aunque los dos líderes del Eje recibieron la misma consideración por ser los responsables de lo visto como una invasión, Mussolini dio mucho más juego en las caricaturas que Hitler. Un ejemplo lo encontramos en la publicada por José Robledano en el número de Claridad correspondiente al 3 de febrero de 1937. El dibujante juega con la popular denominación de los aviones italianos, caproni, para subrayar que el verdadero caproni era Mussolini.


La alianza del general Franco, el «traidor», con Hitler y Mussolini en lo considerado como una invasión de España es una constante de las caricaturas republicanas, pero pocas veces se presenta con la rotundidad mostrada por José Robledano en el número de Claridad publicado el 3 de junio de 1938. La cercanía de la derrota nunca desanimó al caricaturista. Afortunadamente para su vida, el secretario del Tribunal Militar de Prensa que instruyó su caso no localizó la arriba reproducida.


El anticlericalismo es otra de las constantes de los caricaturistas republicanos presentes en las obras de José Robledano. En esta ocasión, la imagen desborda las fronteras nacionales para criticar la adhesión de los obispos austriacos a la dictadura nazi. La caricatura fue publicada en Claridad el 4 de abril de 1938.


martes, 27 de junio de 2023

Las caricaturas de Echea (4)


La toma de partido a favor de la II República por parte de Echea fue inmediata tras el golpe de Estado y se mantuvo hasta el final de la guerra. Una prueba es la caricatura publicada en La Voz  el 21 de julio de 1936, fruto del entusiasmo del momento en Madrid tras el fracaso de los golpistas en la capital y el dramático asalto al Cuartel de la Montaña.


Las caricaturas servían a menudo para ejemplificar de forma sencilla y gráfica, comprensible en definitiva, las consignas impartidas por la prensa republicana. La principal o más constante de las mismas era la llamada a la unidad de acción de los sectores republicanos para alcanzar la victoria. Echea se suma a la labor el 18 de junio de 1937 con este diálogo mantenido por dos viajeros de tren: «Desengáñese usted, compañero; si nos reunimos los de la segunda con los de la tercera, vamos a ir de primera».


La inequívoca decantación de la jerarquía de la Iglesia Católica a favor de los golpistas incrementó el ya de por sí notable anticlericalismo en los sectores republicanos. El 18 de septiembre de 1936 Echea se suma al mismo con esta imagen publicada en La Voz, donde un franciscano ha sustituido el hermano burrito o similares por el hermano cañón. 



Los tiempos no estaban para un verdadero humor, pero los madrileños lo sacaron a relucir en numerosas ocasiones durante la Guerra Civil. Un ejemplo es esta caricatura publicada por Echea en La Voz del 19 de diciembre de 1936, cuando los intensos bombardeos sufridos en la capital ya habrían terminado con cualquier vidrio de las fachadas.



El optimismo de los primeros meses de la guerra en Madrid permite la aparición de caricaturas como la de Echea publicada en La Voz el 22 de octubre de 1936, donde los protagonistas son dos de los más conocidos personajes de La verbena de la Paloma. El pueblo de la capital se aprestaba a defenderla poco antes de la decisiva batalla de los primeros días de noviembre.


El humor nunca se perdió del todo en el Madrid de la Guerra Civil. Una prueba, a menudo repetida por la bibliografía y la novelística, es la capacidad para denominar de manera ocurrente las calles y las avenidas que más frecuentemente sufrían las consecuencias de los bombardeos. La Gran Vía destacaba en este sentid y Echea el 24 de mayo de 1937 en La Voz publica esta caricatura donde la llama la "Fuhreraria" para recordar el origen de las bombas.


El «moderno San Francisco» todavía mantenía algo del humor de Echea, pero es evidente que en esta caricatura publicada en La Voz el 22 de agosto de 1936 prevalece el anticlericalismo ante la decidida toma de postura de la jerarquía católica a favor de los tropas golpistas. Este tipo de caricaturas fueron especialmente castigadas en los consejos de guerra como los que sufrió el propio Echea.

lunes, 26 de junio de 2023

Las caricaturas de Echea (3)


La lucha contra los acaparadores de comestibles, que también eran los responsables de un desmesurado aumento de los precios de los mismos, es una constante de la prensa republicana en Madrid durante toda la guerra. Las multas y las detenciones fueron numerosas. Echea se hace eco de estas denuncias en La Voz el 17 de diciembre de 1936 y presenta a los responsables como enemigos equiparados a quienes bombardeaban la capital. Al recortar la imagen, he mantenido el omnipresente "visado por la censura".


El "Levante feliz" denunciado por José Luis Salado en las páginas de La Voz es otra constante temática de la Guerra Civil y Echea se hace eco de esta crítica en las páginas del mismo periódico, concretamente el 12 de noviembre de 1936, poco después de la evacuación de la capital por parte del gobierno republicano. El dibujante que aguantó en Madrid hasta el final se suma a la denuncia con esta caricatura de quienes eran revolucionarios, pero solo en la retaguardia de Valencia.


A menudo, las caricaturas publicadas en la prensa madrileña durante la guerra son la plasmación gráfica de las consignas que leemos en esos mismos periódicos. Así sucede en esta de Echea publicada en La Voz el 12 de mayo de 1937, donde aboga por una política de aplastamiento de la quinta columna, los militares facciosos y los delincuentes, tanto en la vanguardia como en la retaguardia.


El supuesto alcoholismo del general Queipo de Llano fue una de las constantes satíricas de los caricaturistas republicanos. Echea aporta esta muestra el 25 de septiembre de 1936 en La Voz, cuando las charlas radiofónicas del militar ya habían alimentado el imaginario popular de los propios republicanos.

viernes, 23 de junio de 2023

Las caricaturas de Echea (2)


La aparición de la caricatura de Hitler, a menudo en compañía de la de Mussolini, es una constante en la prensa republicana durante la Guerra Civil. Echea participa de la misma y el 5 de diciembre de 1936, en La Voz, sintetiza su visión del líder alemán como un antiguo pintor de brocha gorda que construye el nazismo con la sangre de España.

Echea a veces escapa de las consignas y traza caricaturas ambientadas en la retaguardia, donde es habitual encontrar diálogos protagonizados por ancianos como sujetos dotados de capacidad de observación y crítica a partir de la experiencia. En esta ocasión, la viñeta publicada el 8 de noviembre de 1937 en La Voz subraya la incoherencia entre quienes dicen actuar en nombre de la defensa de la civilización occidental cuando, en realidad, bombardean escuelas.



Una de las consignas más reiteradas en la prensa madrileña de la Guerra Civil es la de la unidad de los partidos y sindicatos en defensa de la II República. Echea aporta un ejemplo con esta caricatura publicada en La Voz el 10 de mayo de 1937, donde un profesor, después de enseñar la lista de las siglas, pasa al objetivo de las mismas, que requiere de la unidad y la disciplina para alcanzar la victoria.


La mezcla de la rabia y la impotencia a menudo desencadena un deseo de venganza como el ejemplificado en esta impresionante caricatura de Echea publicada en La Voz el 27 de abril de 1937, cuando Madrid acaba de sufrir los más mortíferos bombardeos, que causaron numerosas víctimas civiles.

lunes, 19 de junio de 2023

Las caricaturas de Echea (1)


El estudio de las caricaturas publicadas en la prensa madrileña durante la Guerra Civil depara algunas sorpresas, aunque es evidente que todas se ponen al servicio de las líneas editoriales de los periódicos donde aparecen, que, a su vez, estaban férreamente controlados por la censura gubernamental. Los dibujantes podían aportar notas de creatividad u originalidad, pero en unos marcos estrechos donde las consignas son evidentes.
El motivo más socorrido, hasta la reiteración obsesiva, es la política de no intervención seguida por las democracias europeas. Y, dentro de las mismas, las críticas más duras se las lleva el gobierno del Reino Unido, que casi aparece como el tercer culpable de la invasión protagonizada por alemanes e italianos. En este sentido, las figuras inglesas son abundantes, aunque menos que las caricaturas de Hitler y Mussolini, que pronto se convirtieron en personas omnipresentes en la citada prensa, tanto en los titulares como en las contribuciones de los dibujantes.
Sin embargo, son escasas, sorprendentemente escasas, las caricaturas dedicadas a lo sucedido en el otro bando, más allá de la aparición del general Franco, casi siempre afeminado y regordete, o el general Queipo de Llano, cuyo supuesto alcoholismo fue motivo constante de chistes y burlas.
Echea sigue estas directrices en La Voz, pero en alguna ocasión introduce una excepción. Así sucede en la caricatura publicada el 3 de mayo de 1937. Ese día el vespertino madrileño lamenta en sus páginas la imposibilidad de celebrar la fiesta de los trabajadores como se hacía antes del inicio de la guerra. Las causas son obvias en una ciudad sitiada y bombardeada. Echea imagina entonces que en el otro bando tampoco la habían celebrado, porque los del "ramo de la limpieza" con uniforme de falangistas tenían un trabajo relacionado con la represión de los obreros. La presencia de esa violencia en las caricaturas es una excepción y como tal la hemos reproducido en esta entrada.



Otra de las constantes de la propaganda republicana, y de sus caricaturas, es la alusión a la Guerra de la Independencia porque se trataba de presentar la acción de las tropas rebeldes comandadas por el general Franco como una invasión de la patria. En este marco y en el caso de la prensa publicada en Madrid, las alusiones al 2 de mayo de 1808 son constantes. Echea se suma a las mismas con esta caricatura publicada en La Voz el 3 de noviembre de 1936, uno de los momentos más dramáticos del sitio al que fue sometida la capital. El protagonista es un Francisco de Goya dispuesto a volver a pintar los desastres de la guerra, en este caso la derivada de la traición cometida por los militares rebeldes y quienes les apoyaron.


Tal y como hemos indicado arriba, la constante temática que predomina en las caricaturas de Echea publicadas en el vespertino La Voz es la crítica a la política de no intervención por parte de las democracias occidentales. El Reino Unido es el país que concentra la mayor parte de las críticas, pero Francia no se escapa de las mismas, como sucede en este ejemplo publicado el 3 de noviembre de 1937, donde Echea denuncia la responsabilidad de quienes miraban al otro lado, o no miraban, cuando llegaban a España las tropas y el armamento procedentes de Alemania e Italia.