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martes, 27 de junio de 2023

Las caricaturas de Echea (4)


La toma de partido a favor de la II República por parte de Echea fue inmediata tras el golpe de Estado y se mantuvo hasta el final de la guerra. Una prueba es la caricatura publicada en La Voz  el 21 de julio de 1936, fruto del entusiasmo del momento en Madrid tras el fracaso de los golpistas en la capital y el dramático asalto al Cuartel de la Montaña.


Las caricaturas servían a menudo para ejemplificar de forma sencilla y gráfica, comprensible en definitiva, las consignas impartidas por la prensa republicana. La principal o más constante de las mismas era la llamada a la unidad de acción de los sectores republicanos para alcanzar la victoria. Echea se suma a la labor el 18 de junio de 1937 con este diálogo mantenido por dos viajeros de tren: «Desengáñese usted, compañero; si nos reunimos los de la segunda con los de la tercera, vamos a ir de primera».


La inequívoca decantación de la jerarquía de la Iglesia Católica a favor de los golpistas incrementó el ya de por sí notable anticlericalismo en los sectores republicanos. El 18 de septiembre de 1936 Echea se suma al mismo con esta imagen publicada en La Voz, donde un franciscano ha sustituido el hermano burrito o similares por el hermano cañón. 



Los tiempos no estaban para un verdadero humor, pero los madrileños lo sacaron a relucir en numerosas ocasiones durante la Guerra Civil. Un ejemplo es esta caricatura publicada por Echea en La Voz del 19 de diciembre de 1936, cuando los intensos bombardeos sufridos en la capital ya habrían terminado con cualquier vidrio de las fachadas.



El optimismo de los primeros meses de la guerra en Madrid permite la aparición de caricaturas como la de Echea publicada en La Voz el 22 de octubre de 1936, donde los protagonistas son dos de los más conocidos personajes de La verbena de la Paloma. El pueblo de la capital se aprestaba a defenderla poco antes de la decisiva batalla de los primeros días de noviembre.


El humor nunca se perdió del todo en el Madrid de la Guerra Civil. Una prueba, a menudo repetida por la bibliografía y la novelística, es la capacidad para denominar de manera ocurrente las calles y las avenidas que más frecuentemente sufrían las consecuencias de los bombardeos. La Gran Vía destacaba en este sentid y Echea el 24 de mayo de 1937 en La Voz publica esta caricatura donde la llama la "Fuhreraria" para recordar el origen de las bombas.


El «moderno San Francisco» todavía mantenía algo del humor de Echea, pero es evidente que en esta caricatura publicada en La Voz el 22 de agosto de 1936 prevalece el anticlericalismo ante la decidida toma de postura de la jerarquía católica a favor de los tropas golpistas. Este tipo de caricaturas fueron especialmente castigadas en los consejos de guerra como los que sufrió el propio Echea.

lunes, 26 de junio de 2023

Las caricaturas de Echea (3)


La lucha contra los acaparadores de comestibles, que también eran los responsables de un desmesurado aumento de los precios de los mismos, es una constante de la prensa republicana en Madrid durante toda la guerra. Las multas y las detenciones fueron numerosas. Echea se hace eco de estas denuncias en La Voz el 17 de diciembre de 1936 y presenta a los responsables como enemigos equiparados a quienes bombardeaban la capital. Al recortar la imagen, he mantenido el omnipresente "visado por la censura".


El "Levante feliz" denunciado por José Luis Salado en las páginas de La Voz es otra constante temática de la Guerra Civil y Echea se hace eco de esta crítica en las páginas del mismo periódico, concretamente el 12 de noviembre de 1936, poco después de la evacuación de la capital por parte del gobierno republicano. El dibujante que aguantó en Madrid hasta el final se suma a la denuncia con esta caricatura de quienes eran revolucionarios, pero solo en la retaguardia de Valencia.


A menudo, las caricaturas publicadas en la prensa madrileña durante la guerra son la plasmación gráfica de las consignas que leemos en esos mismos periódicos. Así sucede en esta de Echea publicada en La Voz el 12 de mayo de 1937, donde aboga por una política de aplastamiento de la quinta columna, los militares facciosos y los delincuentes, tanto en la vanguardia como en la retaguardia.


El supuesto alcoholismo del general Queipo de Llano fue una de las constantes satíricas de los caricaturistas republicanos. Echea aporta esta muestra el 25 de septiembre de 1936 en La Voz, cuando las charlas radiofónicas del militar ya habían alimentado el imaginario popular de los propios republicanos.

viernes, 23 de junio de 2023

Las caricaturas de Echea (2)


La aparición de la caricatura de Hitler, a menudo en compañía de la de Mussolini, es una constante en la prensa republicana durante la Guerra Civil. Echea participa de la misma y el 5 de diciembre de 1936, en La Voz, sintetiza su visión del líder alemán como un antiguo pintor de brocha gorda que construye el nazismo con la sangre de España.

Echea a veces escapa de las consignas y traza caricaturas ambientadas en la retaguardia, donde es habitual encontrar diálogos protagonizados por ancianos como sujetos dotados de capacidad de observación y crítica a partir de la experiencia. En esta ocasión, la viñeta publicada el 8 de noviembre de 1937 en La Voz subraya la incoherencia entre quienes dicen actuar en nombre de la defensa de la civilización occidental cuando, en realidad, bombardean escuelas.



Una de las consignas más reiteradas en la prensa madrileña de la Guerra Civil es la de la unidad de los partidos y sindicatos en defensa de la II República. Echea aporta un ejemplo con esta caricatura publicada en La Voz el 10 de mayo de 1937, donde un profesor, después de enseñar la lista de las siglas, pasa al objetivo de las mismas, que requiere de la unidad y la disciplina para alcanzar la victoria.


La mezcla de la rabia y la impotencia a menudo desencadena un deseo de venganza como el ejemplificado en esta impresionante caricatura de Echea publicada en La Voz el 27 de abril de 1937, cuando Madrid acaba de sufrir los más mortíferos bombardeos, que causaron numerosas víctimas civiles.

lunes, 19 de junio de 2023

Las caricaturas de Echea (1)


El estudio de las caricaturas publicadas en la prensa madrileña durante la Guerra Civil depara algunas sorpresas, aunque es evidente que todas se ponen al servicio de las líneas editoriales de los periódicos donde aparecen, que, a su vez, estaban férreamente controlados por la censura gubernamental. Los dibujantes podían aportar notas de creatividad u originalidad, pero en unos marcos estrechos donde las consignas son evidentes.
El motivo más socorrido, hasta la reiteración obsesiva, es la política de no intervención seguida por las democracias europeas. Y, dentro de las mismas, las críticas más duras se las lleva el gobierno del Reino Unido, que casi aparece como el tercer culpable de la invasión protagonizada por alemanes e italianos. En este sentido, las figuras inglesas son abundantes, aunque menos que las caricaturas de Hitler y Mussolini, que pronto se convirtieron en personas omnipresentes en la citada prensa, tanto en los titulares como en las contribuciones de los dibujantes.
Sin embargo, son escasas, sorprendentemente escasas, las caricaturas dedicadas a lo sucedido en el otro bando, más allá de la aparición del general Franco, casi siempre afeminado y regordete, o el general Queipo de Llano, cuyo supuesto alcoholismo fue motivo constante de chistes y burlas.
Echea sigue estas directrices en La Voz, pero en alguna ocasión introduce una excepción. Así sucede en la caricatura publicada el 3 de mayo de 1937. Ese día el vespertino madrileño lamenta en sus páginas la imposibilidad de celebrar la fiesta de los trabajadores como se hacía antes del inicio de la guerra. Las causas son obvias en una ciudad sitiada y bombardeada. Echea imagina entonces que en el otro bando tampoco la habían celebrado, porque los del "ramo de la limpieza" con uniforme de falangistas tenían un trabajo relacionado con la represión de los obreros. La presencia de esa violencia en las caricaturas es una excepción y como tal la hemos reproducido en esta entrada.



Otra de las constantes de la propaganda republicana, y de sus caricaturas, es la alusión a la Guerra de la Independencia porque se trataba de presentar la acción de las tropas rebeldes comandadas por el general Franco como una invasión de la patria. En este marco y en el caso de la prensa publicada en Madrid, las alusiones al 2 de mayo de 1808 son constantes. Echea se suma a las mismas con esta caricatura publicada en La Voz el 3 de noviembre de 1936, uno de los momentos más dramáticos del sitio al que fue sometida la capital. El protagonista es un Francisco de Goya dispuesto a volver a pintar los desastres de la guerra, en este caso la derivada de la traición cometida por los militares rebeldes y quienes les apoyaron.


Tal y como hemos indicado arriba, la constante temática que predomina en las caricaturas de Echea publicadas en el vespertino La Voz es la crítica a la política de no intervención por parte de las democracias occidentales. El Reino Unido es el país que concentra la mayor parte de las críticas, pero Francia no se escapa de las mismas, como sucede en este ejemplo publicado el 3 de noviembre de 1937, donde Echea denuncia la responsabilidad de quienes miraban al otro lado, o no miraban, cuando llegaban a España las tropas y el armamento procedentes de Alemania e Italia.

domingo, 4 de junio de 2023

El asesinato de García Lorca visto por Echea


La investigación histórica requiere muchas horas de trabajo y elevadas dosis de paciencia. El repaso de una hemeroteca tan amplia como la madrileña del período de la Guerra Civil es uno de los pilares que me ha permitido escribir el ensayo Las armas contra las letras, actualmente a la espera de ser publicado. El secretario del Juzgado Militar de Prensa hizo, a su manera, el mismo trabajo durante la inmediata posguerra, pero solo a la búsqueda de algunas pruebas aisladas con que inculpar a los procesados. Mi objetivo ha sido observar todo lo publicado en la prensa del período 1936-1939 para conocer la verdadera dimensión de la tarea realizada por estos dibujantes y, además, probar hasta qué punto los informes remitidos por ese secretario a veces se alejaban de la realidad documentada. La premura en la instrucción es obligatoria en los sumarísimos de urgencia y esta circunstancia suele inducir a notables errores, que en ocasiones derivan en condenas a muerte.
Echea fue el caricaturista habitual en las páginas del vespertino madrileño La Voz. La mayoría de sus creaciones, en una línea similar a la de José Robledano, critican la política de no intervención y hasta qué punto la misma favoreció la presencia en España de las tropas alemanas e italianas. De hecho, Mussolini y Hitler son los personajes históricos con una mayor presencia en sus caricaturas. No obstante, en esta línea editorial bastante reiterativa aparecen excepciones, como la del anuncio del asesinato de Federico García Lorca, que conmocionó a los republicanos. 
Echea se hace eco de la luctuosa noticia el 10 de septiembre de 1936 y acierta cuando vislumbra hasta qué punto la sombra de esa muerte hará célebres a sus asesinos, aquellos que le mataron en unas circunstancias que han requerido una compleja investigación y, sobre todo, a quienes le mandaron matar o miraron en otra dirección sin impedir tan atroz violencia. 
Un detalle a recordar: Miguel Hernández, cuando fue capturado cerca de la frontera portuguesa, lo primero que dijo a sus captores es que no repitieran lo hecho con su amigo García Lorca, pues sabía que la repercusión de la noticia había sido enorme y las autoridades franquistas no deseaban volver a cometer el mismo error. La alternativa, mucho menos perjudicial para sus intereses, fue dejar morir al poeta de miseria en la cárcel alicantina.

miércoles, 21 de julio de 2021

Echea ante el Juzgado Militar de Prensa


El caricaturista Enrique Martínez Echevarría, Echea, fue condenado por un consejo de guerra instruido por el Juagado Militar de Prensa. En el siguiente enlace os presento un primer borrador del trabajo realizado sobre este procesamiento con vistas a su futura publicación en el ensayo Las armas contra las letras. Los consejos de guerra contra periodistas y escritores (1939-1945).